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Motor 2000
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Sábado, 25 noviembre - 2017 (11:02 h.)
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No existen límites para el Land Rover Discovery 5
Es el especialista fuera-carretera por antonomasia, y ha querido recalcarlo en esta quinta generación del emblemático Discovery, al que no se le resiste obstáculo alguno, valiéndose de la más avanzada tecnología para avanzar bajo cualquier condición, a la vez que aisla en confort y seguridad a sus ocupantes.
0 ComentariosEnviarImprimir10-07-2017  |  Aythami Alonso / Fotografía: Micael Löfgren
La marca lo cataloga como un SUV, probablemente porque es el segmento de moda y porque el Discovery 5 va montado sobre un chasis autoportante, pero en realidad nos encontramos ante un genuino todo terreno, configurado no para circular por caminos, sino para adentrarnos en pistas de dificultad máxima y abordar obstáculos off-road que requieren de unas aptitudes aventureras, con alta capacidad de tracción, además de ángulos de entrada y salida radicales.

Con estas premisas se entiende la inspiración en el diseño de la carrocería, cuyas formas van en sentido opuesto a las de sus rivales, que optan por la voluptuosidad, exuberancia y apéndices ornamentales por doquier, justo lo contrario del Discovery 5, que opta por el minimalismo en la zona baja de la caja, lo que le permite abordar zonas abruptas sin miedo a dejar en el camino un faldón, pisante o cualquier otro elemento.

Los voladizos son cortos y la altura libre de carrocería elevada (283mm), por lo que sus cotas off road se resumen en: ángulo de entrada 34º, de salida 30º y ventral 27,5º, con una profundidad de vadeo de 900mm, que puede ser monitorizada mediante unos sensores colocados bajo los retrovisores, que miden con precisión la altura del agua.

Reductora y suspensión neumática, para aventureros
Los dos elementos opcionales más destacados en la faceta fuera-carretera del nuevo Discovery son el transfer central con reductora y la suspensión neumática autonivelable, que la marca reúne bajo el ‘Capability Pack’ por un precio más que justificado de 1.513 euros.

Ambos se manejan mediante sendos pulsadores ubicados en la consola central, tras el mando rotativo de los modos de conducción, pudiendo escoger entre una altura normal de conducción, altura elevada (+50mm), o posicionarse en parado a una altura reducida (-55mm) con el fin de apearse cómodamente del vehículo.

Por otra parte, las velocidades cortas se engranan activando el pulsador ‘Lo’ asociado a un gráfico con unas crestas de montaña, sinónimo de que toca escalar, situación en la que se sincroniza el modo de tracción “Rocas”, en el que el Discovery se prepara para ofrecer su capacidad de tracción máxima a una velocidad mínima.

El sistema ‘Terrain Response 2’ integra el ATPC, el cual funciona como un control de crucero a velocidades muy bajas de entre 2 km/h y 30 km/h, lo que permite al conductor concentrarse en el volante y sortear los obstáculos que vayan apareciendo, con el añadido de la linealidad que ofrece la caja de cambios automática de ocho marchas.

Otros modos de conducción seleccionables son: automático; hierba, gravilla, nieve; barro y surcos; o arena, a los que se suma el control de descenso con velocidad programable mediante el control de crucero electrónico situado en el volante, todos los cuales permiten al Discovery adaptarse a cualquier tipo de circunstancia.

¿Y en asfalto? Teniendo en cuenta que el peso del Discovery es de 2,2 toneladas, su comportamiento en firme pavimentado es extraordinario, máxime tras la cura de adelgazamiento (-480 kg) respecto a su predecesor, lo cual le permite desenvolverse con soltura, siempre vigilados por el control dinámico de estabilidad DSC, encargado de frenar las ruedas selectivamente si aprecia una pérdida de agarre ostensible.

Siete plazas para siete adultos
Sacando partido a un recurso que viene de la primera generación (1989), como es la elevación de la línea del techo en la parte trasera, el nuevo Discovery puede presumir de la posibilidad de incorporar una tercera fila de asientos (1.365 euros), incrementando su capacidad para albergar hasta siete pasajeros adultos, disfrutando los dos últimos asientos de una tolerancia suficiente para acomodar a dos personas de hasta 1.88m de altura, si bien es de recibo apuntar que el acceso a éstas no es todo lo diáfano que cabría esperar.

La capacidad del maletero con las siete plazas operativas es de 256 litros, 1.231 litros con 5 plazas y 2.500 litros en formato biplaza, beneficiándose de la posibilidad de deslizar 160mm longitudinalmente la segunda fila de asientos.

El portón trasero está construido en una sola pieza, además de incorporar apertura mediante mando de la llave, o control gestual, incorporando una innovación consistente en un apéndice plegable que emerge del plano del maletero con una longitud de 285mm y que sirve de improvisado asiento, con capacidad para soportar hasta 300 kg.


La cabina delantera acoge a conductor y acompañante de forma cálida, ofreciéndoles un amplio repertorio de elementos de confort, comenzando por el apoyabrazos central, la doble guantera, receptáculo oculto tras los mandos del climatizador, posavasos, portaobjetos y un elegante inserto en madera que recorre transversalmente el salpicadero, en cuyo centro queda embutida la pantalla táctil (8 o 10”, según acabados) del sistema InControl, compartido con Jaguar, mediante el que se gestiona la navegación, sistema de audio, teléfono, apps, o una interesante monitorización de la conducción fuera-carretera por medio del centro de informacion ‘All Terrain’, que muestra datos sobre las ruedas, la suspensión, la transmisión y la tracción.

El sistema además puede mostrar el ángulo y el cabeceo del vehículo en pendientes, aconsejar sobre la capacidad de vadeo máxima y la profundidad actual, e incluye una práctica brújula con información sobre la latitud, longitud y altitud.

Propulsor 2.0 Sd4-240 CV, cambio ZF de 8 relaciones
Para este test, Pelican Motor nos ha cedido una unidad con el motor de cuatro cilindros turbodiesel Sd4 de la familia Ingenium, cuya potencia máxima de 240 CV lo sitúa justo en el centro de la oferta diesel, entre el propulsor de acceso con 180 y el 258 CV, por encima de los cuales se encuentra el tope de gama: Si6, 3 litros gasolina de 340 CV.

Como en el término medio está la virtud, no caben más que elogios para este refinado biturbo, cuyos 240 CV le permiten rodar con brío bajo cualquier circunstancia, haciendo gala de una proverbial capacidad de recuperación, apoyado en otro elemento no menos destacable como es el cambio ZF automático de ocho relaciones, cuyo manejo se puede centrar en el mando rotatorio de la consola central, o a través de las levas del volante.

Land Rover anuncia un consumo ponderado de 6.5 litros/100 km, que en conducción real bajo nuestra particular orografía se eleva hasta los 8.1 litros, cifra más que razonable.
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