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Desde mi Atalaya -con mayúscula-
Reinventar el automovilismo deportivo
6 Comentarios09-06-2020  |  Juan José Alonso Prieto
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La pandemia del Covid-19, ese enemigo silencioso que se ha cobrado miles de vidas en España, apenas centenar y medio en Canarias, ha desvelado también la enorme vulnerabilidad de las actuales estructuras en una gran parte del automovilismo canario, concretamente las que se refieren a entidades organizadoras y federativas.

Una carencia que, en términos de gestión deportiva, social y económica ha derivado en una cadena de pruebas suspendidas a corto, medio y largo plazo, incluso en todo lo que resta de temporada. Una gran parte de estas cancelaciones es debida a la dependencia total, o en muy elevada proporción, de las subvenciones procedentes de las instituciones, sobre todo de los ayuntamientos, que con toda lógica derivan sus presupuestos económicos a cubrir las necesidades prioritarias de sus vecinos.

Esa falta de perspectiva por parte de los gestores de escuderías y clubes organizadores, les ha llevado a echarse en brazos de los políticos, y además de esos vaivenes que caracterizan la trayectoria de los cargos públicos, les ha llevado a quedarse sin su principal fuente de recursos y, en consecuencia, diferir la organización de carreras hasta la próxima temporada; esto suponiendo que mejore tanto la pandemia como sus horribles consecuencias económicas.

En otros países, el espíritu deportivo y la responsabilidad cívica de los aficionados, les produce una inalienable solidaridad colaborativa con los eventos deportivos, “pagando por ver”. Un hecho que en Canarias, y generalmente en toda España, produce ronchas, además de esa inclinación casi natural al fraude y la picaresca. Nos hemos acostumbrado al “pay per view” en cualquier deporte de cancha, y también para seguirlos vía televisión y otros medios telemáticos, caso de la F1, mundial de rallies, motociclismo, etc.

Volviendo a los organizadores canarios, la falta de recursos en buena parte de ellos y sus pruebas diferidas hasta 2021, o dios sabe cuándo… hay que replantearse una vuelta a los orígenes, casi medio siglo atrás, cuando eran los verdaderos aficionados los que soportaban las estructuras en la organización de pruebas a través de unas escuderías muy sólidas económica y socialmente; así como unas federaciones regidas por amantes del automovilismo, dispuestos incluso a poner dinero de su bolsillo, y por supuesto pagándose sus gastos, en vez de cobrar dietas y disponer de tarjetas de crédito, como los actuales mandatarios.

Las escuderías eran los verdaderos pilares del entramado deportivo. Pueden ser ejemplo muy representativo de aquella “vieja escuela”, Drago en Gran Canaria, Anaga en Tenerife y La Palma o Valle Aridane en la Isla Bonita.

Dando un golpe a esa moviola del tiempo, puedo poner el ejemplo de la Escudería Drago, por el simple hecho de haberla conocido desde dentro: una masa social de unos cien entusiastas, pagando religiosamente 300 pesetas (cantidad importante para la época) al mes; actuación desinteresada cien por cien por parte de los escuderos en labores de comisarios, cronometradores, directores de carrera, médicos, etc. Incluso la asistencia sanitaria de Cruz Roja Española se hacía a cambio de masivas donaciones de sangre por parte de los escuderos.

Cada escudería tenía su local social, punto de encuentro también para las familias, donde incluso los niños empezaban a conocer el “dialecto racing” y ver crecer sus futuras inclinaciones deportivas. Los aficionados “de a pie” acudían sigilosamente para escuchar las conversaciones o saludar a sus pilotos favoritos, muchos de ellos para ofrecerse incondicionalmente como “banderilleros” (comisarios de pista) con tal de tener la oportunidad de ver las carreras de cerca y que les llevaran hasta ellas, todo ello a cambio de un picnic consistente en un bocadillo una manzana y una botellita de agua…

Y cuando se conseguían patrocinadores, esa cuantía económica se dedicaba a premios en metálico, generalmente en rallies y a veces también en montaña.

Las federaciones de Las Palmas y Tenerife, presididas por los recordados Jesús Benjumea y el doctor Luis Carrasco, no solo promovieron campeonatos regionales, sino la organización conjunta de aquel legendario “Rallye Islas Canarias”, valedero para el Campeonato de España, con una etapa en cada isla, con tramos diurnos y nocturnos sobre asfalto y tierra… una épica impensable hoy día, y con un ingente despliegue organizativo: téngase en cuenta que no había llegado aún la informática a las competiciones, ni la telefonía móvil, ni tan siquiera existían los fabulosos fast ferry actuales que en poco más de una hora enlazan varias veces al día las islas de Gran Canaria y Tenerife.

Todo ello fue posible gracias a la entrega generosa y desinteresada de unos colectivos movidos por su afición sin límites, por unos federativos que eran ejemplos a seguir con su entrega personal, antes, en y después de las competiciones. Por supuesto sin cobrar un duro.

Hoy las federaciones se han multiplicado por dos, incluyendo la Federación Canaria, una entidad inane en todos los aspectos, derivada de una Ley Canaria del Deporte, pensada como siempre para el omnipresente fútbol, pero que no es homologable para otras modalidades.

Las federaciones son unos entes burocráticos que consumen unos presupuestos importantes para lo poco que aportan en términos de ejecución deportiva. Los clubes o escuderías ya no existen como tal; son apenas unos cuantos amigos o familiares, en algún caso con una sola persona como presidente, administrador y “chico para los recados”. Además se han multiplicado, cada entidad con una o varias pruebas, sin otro soporte económico que el ayuntamiento de turno, sin tiempo o incapacidad para gestionar patrocinios y así, ante cualquier elemento adverso vemos un calendario plagado de suspensiones por esa incapacidad reactiva ante la carencia de un respaldo social con sus cuotas mensuales, con la generosidad de sus escuderos para convertirse en oficiales, cronometradores y colaboradores para cualquier tipo de trabajo.

Con el paso de los años y sus 65 años de historia, nuestro automovilismo ha evolucionado en unos aspectos, pero también ha degenerado en otros, destacando esa “desescalada” social y deportiva, con una fragmentación que nos lleva al actual debilitamiento, y que en algunos casos se convierte en virtual desaparición de la actividad ante el virus pandémico, porque si se reproduce a corto o medio plazo, volveríamos a reincidir en las suspensiones “in eternum” de las competiciones.

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor…? Se admiten opiniones.
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Comentarios · 6
6 · Carlos Padilla 11-06-2020 23:41 h.
Pues si hubiese ese germen del automovilismo en estado puro , con esa epica de antaño transpolable a nuestros dias , seria una excelente y esperanzadora noticia . Me acuerdo yo de ir a la fuente luminosa ( salida habitual de muchos rallyes en otra epoca ) a ver si me podia enganchar con “ alguien “ que me llevara a ver los tramos , a cambio de compañia “ nivel experto “ , pues yo me sabia los nombres de casi tidos los pilotos y muchos aspectos del “ monotema “ . Recuerdo ir con Andres Medina en una ocasion y du BMW alpina color verde pistacho que era la sensacion de epoca , tambien de ir con Juan el Chopa ( con perdon , yo no sabia su nombre pero si su apodo ) ) con su BMW Naranja matricula GC- 0707 , tambien en la asistencia de Toyota con Mastro Agustin ,................
5 · ANONIMUS 09-06-2020 20:29 h.
Yo te diría que ni informadores Severo. Periodistas del motor en Canarias debe haber 3, copia y pega caseros mediocres unos 6 o 7, charlatanes y plumillas baratos otros tantos. A la categoría de terroristas de las ondas sólo elevamos a dos.
4 · A_Severo 09-06-2020 15:44 h.
Sólo hay que ver la cantidad y el tipo de público que asiste ahora a las carreras para ver cómo ha cambiado. Para mí, indudablemente a peor (salvo en seguridad), pero habrá quien piense que son cosas de la "evolución" de la sociedad, cuyo reflejo se ve en todos los campos: desde los organizadores hasta los espectadores y pasando por algunos informadores que dan vergüenza ajena por su chabacanería y poco rigor.
3 · Robert Spencer 09-06-2020 14:00 h.
Cualquier tiempo pasado fue muuucho mejor
2 · NARCISO 09-06-2020 13:37 h.
o se ponen las pilas o solo viviremos del pasado y de las historias de los abueletes del automovilismo, es la triste realidad
1 · Lector veterano 09-06-2020 10:46 h.
Muy interesante, pero yo creo que la clave es que cada escudería haga como mucho una buena carrera por temporada y así se consigue aumentar la calidad del automovilismo y reducir un calendario que está demasiado saturado. En ciertos asuntos cualquier tiempo pasado fue mejor. Enhorabuena!!!!
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