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Desde mi Atalaya -con mayúscula-
El espíritu del Rallye de Maspalomas
11 Comentarios17-11-2010  |  Juan José Alonso Prieto
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Hoy miércoles 17 de noviembre me he desplazado al sur de Gran Canaria para asistir a la presentación oficial del 37º Rallye de Maspalomas. El viaje ha sido corto, apenas media hora por una cómoda y segura autopista de tres carriles, nada que ver con el desplazamiento de los años setenta, pues a partir del Aeropuerto la carretera discurría por los núcleos urbanos de Carrizal, Vecindario, El Doctoral, Juan Grande y San Agustín. Si no se presentaban problemas, el tiempo venía a ser el doble que el actual.

Un recorrido que en el último trimestre de 1973 hice numerosas ocasiones, normalmente de noche, para asistir a las diversas reuniones preparatorias de lo que iba a ser el “I Rallye de Maspalomas”.

En ese tiempo, el automovilismo de la provincia de Las Palmas estaba viviendo un pletórico renacer después del parón de cinco años que había tenido por imposición gubernativa, tras aquel trágico circuito urbano en la Avenida de Escaleritas, que se había saldado con seis víctimas mortales y una veintena larga de heridos, algunos de gravedad extrema.

La Escudería Drago había sido el gran revulsivo con el empuje que representaba un censo social de casi cien escuderos, entre pilotos, organizadores, colaboradores y simpatizantes que con sus cuotas permitían el mantenimiento de una sede social donde se aglutinaban ilusiones, se ejecutaban proyectos y se vivía un ambiente de estilo marcadamente familiar.

El calendario deportivo, de la que pasaba a ser segunda época del automovilismo en la provincia de Las Palmas estaba constituido fundamentalmente por diversas pruebas de montaña, casi una al mes, y un par de rallies, el “Rallye de Primavera”, que era exclusivamente para equipos femeninos, y el recuperado “Rallye Isla de Gran Canaria”, el decano del archipiélago que en su undécima edición del 28 de octubre de octubre de 1972 aún mezclaba tramos de regularidad con otros de velocidad. El equipo vencedor fue Medardo Pérez-Miguel Ángel Toledo tripulando un BMW 2002.

En el verano de 1973, a través de una acción conjunta de las Federaciones de Las Palmas y Tenerife, presididas respectivamente por Jesús Benjumea Ferrer y el doctor Luis Carrasco Casanova, se organizaba el “I Rallye Islas Canarias” con validez para el Campeonato de España. El rutómetro, largo y de una dureza extrema, contenía una etapa en Gran Canaria otra en Tenerife. Sólo terminaron cuatro equipos, y el vencedor fue el formado por José Manuel Ucha-Jesús Segura a los mandos de un Fiat 128 Rally.

Dentro de aquel afán innovador que caracterizaba a la Escudería Drago, basándose fundamentalmente en las ideas que aportaba el inquieto Manuel de Aguilar Hernández, se tomó la iniciativa de descentralizar el rutómetro del “XII Rallye Isla de Gran Canaria”, trasladando su salida y llegada a la naciente zona turística de Playa del Inglés, concretamente en el Hotel Parque Tropical, situado en la zona de El Veril, como punto de partida radial para aprovechar las numerosas pistas de tierra que surcaban el extenso municipio de San Bartolomé de Tirajana. Ocurría esto el 13 de octubre de 1973 y la prueba fue ganada por el equipo “Squalo Canela II”-Sandra Suárez sobre aquel fantástico BMW 3.0 CSL Alpina con carrocería de aluminio.

Lógicamente se produjeron varias reuniones con el Ayuntamiento de San Bartolomé para los oportunos permisos y colaboración logística tanto en la base del rallye como en los diversos tramos. Casi siempre el interlocutor fue Raimundo Macías del Toro, el funcionario responsable de la entonces pequeña oficina municipal radicada en el pujante enclave turístico, donde cualquier iniciativa servía de complemento para la casi inexistente estructura turística.

Raimundo Macías quedó encantado con el ambiente del rallye y el atractivo que representaba para los turistas el ambiente los coches de competición, por lo que decidió proponer a la Corporación el montaje de un gran rallye, que se debía plantear como algo singular, no sólo en Canarias, sino también a nivel nacional y europeo.

Tanto el alcalde José Macías -tío del compañero en tareas informativas Emilio Macías- como el primer teniente de alcalde Enrique Velando Casteleiro, acogieron la idea con entusiasmo y designaron al interventor del Ayuntamiento, Francisco Crussat, como delegado ejecutivo municipal para sacar adelante el proyecto.

Paco Crussat era un joven catalán, funcionario de carrera, con un empuje y capacidad de trabajo extraordinarios. Dejó a la Escudería Drago todo lo concerniente al apartado deportivo, y creó una comisión independiente formada por hoteleros de la zona, agencias de viaje, comercios y establecimientos diversos radicados en el sur.

El sector turístico y comercial de San Agustín, Playa del Inglés y lo poco que había aún en Maspalomas, respondieron sin reservas con aportaciones económicas de distinta cuantía, hasta el punto de dotar al rallye del montante suficiente para repartir un millón de pesetas en el capítulo de premios en metálico. Un millón de la época, cuando un coche medio se podía adquirir en cien mil pesetas, y por el doble se compraba un buen apartamento en el sur. De esa cantidad 225.000 pesetas estaban destinadas al equipo vencedor.

Otro de los acuerdos fue utilizar el slogan “Maspalomas, Relax de Europa”, y con buena lógica, porque lo que se trataba era de promocionar un destino genérico para ser divulgado en el exterior, y se tomó como referencia todo el emporio que se proyectaba en torno a la gran playa, y como referencia al majestuoso Faro. Aunque no ha sido hasta las últimas ediciones cuando se ha conseguido que las amplias dependencias del propio edificio del Faro acojan la sede del rallye, y que delante mismo de la gigantesca luminaria se produzca la salida y llegada del rallye. Incluso, durante muchas ediciones, los trofeos del equipo ganador eran reproducciones del propio Faro, que también de una forma u otra se ha reflejado siempre en los carteles anunciadores.

No es mi intención entrar aquí en exhaustivos pormenores deportivos del Rallye de Maspalomas, sino lo que representó éste como reconciliación con la sociedad canaria, aún estremecida por el trágico recuerdo de aquella fatídica carrera de 12 horas de resistencia en la Avenida de Escaleritas.

Como respaldo para la organización de una prueba de tal envergadura, la Escudería Drago logró que se desplazaran desde Madrid los responsables de la Federación Centro, Agustín Sabio y Klaus Bohrer, así como el secretario general de la Federación Española de Automovilismo Rafael Valcárcel Mazeres.

Tuvo una importantísima labor en la cobertura sanitaria y de seguridad, con sus numerosos y potentes equipos de comunicación, el Destacamento de Cruz Roja Española, al frente del cual estaba el alférez Juan Campos Pineda.

Manuel de Aguilar tuvo también un arduo y especial trabajo en la oficina central de una cadena hotelera para la preparación de un programa informático en un gigantesco ordenador de la época, que aún funcionaban por un sistema de tarjetas perforadas. Se hicieron pruebas previas con los datos del XIII Rallye Isla de Gran Canaria y todo estaba a punto para el estreno en Canarias de este proceso de datos. Un equipo de colaboradores con sus motos, debía llevar las hojas de tiempos de cada tramo al operador que lo tenía todo preparado. Pero las órdenes del jefe de Cronometraje, Pedro Santana Delgado, fueron tajantes y se negó a que una máquina fuera la responsable de hacer las clasificaciones y no hubo manera de que las entregara, ni aún ante los requerimientos del propio Rafael Valcárcel.

Fue la anécdota del rallye para desesperación de Manuel de Aguilar y como la carrera había finalizado a las tres de la tarde del domingo, los resultados tan celosamente guardados no fueron dados a conocer hasta las seis de la tarde del lunes, afortunadamente aún con tiempo para la entrega de trofeos, que estaba señalada para esa misma noche.

El sábado 23 de febrero de 1974, a las once de la mañana habían partido 62 equipos y finalizaron 25, que tras correr diez tramos de asfalto, tierra y mixtos de tierra-asfalto, fueron recibidos en Playa del Inglés por una multitud de turistas, aficionados y curiosos, acompañados por los festivos sones de la Banda de Agaete.

El teórico podio, porque entonces no existía esta costumbre, hubiese estado formado por Jesús Iglesias-Fernando Ley (Fiat Abarth 124 Rally), Medardo Pérez-Miguel Ángel Toledo (BMW 2002 Alpina) y Peter Harper-Carlos Hafner (Seat 1430/1600).

Otro capítulo anecdótico fue el de los derechos de inscripción: 2.500 pesetas para los socios de la Escudería Drago y 4.000 pesetas para los restantes equipos, incluyéndose en el importe cuatro invitaciones para la entrega de trofeos en una cena de gala.

La Corporación de San Bartolomé movió todos los hilos a su alcance para que “su rallye” fuera no sólo un acontecimiento deportivo y turístico, sino también social y de primer orden, recomendándose traje de smoking para los caballeros y vestido de noche para las damas.

Así, en el Hotel Beverly Park se dieron cita numerosas autoridades, inclusive altos mandos militares con sus uniformes, encabezados por el presidente del Cabildo Insular, Juan Pulido Castro, y la muy satisfecha Corporación de San Bartolomé casi en pleno, porque lamentablemente y por enfermedad no pudo asistir su alcalde José Macías, haciéndolo en funciones de tal cargo Enrique Velando.

Había nacido el espíritu de un épico Rallye de Maspalomas, que en 1977 fue incluido en el Campeonato de España y en 1981 se estrenaba en el Campeonato de Europa con aquel recordado duelo entre Jorge de Bagration-Víctor Sabater con Lancia Stratos y Ari Vatanen-David Richards sobre Ford Escort RS 2000, del que salió vencedor el recordado Príncipe de Bagration, que con el mismo Lancia ya había sido también ganador en 1979.

Y el Campeonato de Europa fue el canto del cisne para la internacionalidad y categoría europea del Rallye de Maspalomas. La llegada de la democracia, con la intensa politización de las instituciones, provocó que en el seno del Ayuntamiento de San Bartolomé se crearan diversas posturas en torno al rallye, que terminó quedándose sin el apoyo municipal, precisamente tras haber alcanzado su cima deportiva.

Aunque a esas alturas ya contaba con otros importantes patrocinios, destacando en especial el del hoy desaparecido Banco de las Islas Canarias, la Escudería Drago se rindió ante la oferta de El Corte Inglés para traspasar su categoría deportiva a este otro rallye que también estaba conociendo una fulgurante ascensión bajo el mismo equipo organizativo.

Recuerdo la votación en la magnífica sede que tenía la Escudería Drago en la calle Mariana de Pineda, y salió ganadora la apuesta favorable a El Corte Inglés, en vez de buscar por otros medios el mantenimiento del Maspalomas y así contar con dos grandes rallies. Pero no, como dice el refrán, “se desvistió a un santo para vestir a otro”.

Evidentemente fui de los que votó en contra de la decisión, y además razoné mi oposición en artículos de prensa y radio, por lo que fui expulsado de la Escudería Drago -que había fundado y presidido durante dos años 1971 y 1972- mediante carta con acuse recibo, que aún conservo con el orgullo de haber sido fiel a ese espíritu del Rallye de Maspalomas, tan enraizado en la esencia de nuestra historia. Una actitud no comprendida por algunos escuderos draguistas, que durante un tiempo me negaron el saludo, hasta que paulatinamente fueron admitiendo el gran error de su deriva comercial.

Son gestos que se repiten con el tiempo, incluso recientemente, y de aquella actitud nunca me arrepentiré, porque como dijo el almirante Méndez Núñez el 25 de marzo en la Guerra del Pacífico “Mi patria quiere mejor honra sin barcos que barcos sin honra”.

Después de un desastre organizativo en 1982, la Escudería Drago se desentendió del Rallye de Maspalomas, de tal modo que en 1983 no figuraba ni en los calendarios.

Pero el “espíritu del Maspalomas” seguía latiendo en mí, y con la ayuda de la Escudería Centro de Santa Brígida, que presidía Bernabé González, se resucitó un 10º Rallye de Maspalomas que no era ni puntuable para el Campeonato Provincial. Pero demostrando que “si se quiere se puede” puse manos a la obra, se restableció la línea de colaboración con el Ayuntamiento tirajanero -en esa época presidido por Francisco Araña del Toro- que aportó una modesta colaboración; aparecieron nuevos patrocinadores y se batió el récord de participantes en el rallye con 82 equipos. A éstos les propuse la opción de repartir premios en metálico o inscripciones gratuitas, y optaron por esta fórmula. Además se recuperó el acto social de la entrega de premios con un gran almuerzo en el Hotel Costa Canaria de la Playa de San Agustín, y en el mismo se sorteó una motocicleta Peugeot que, ironías del destino, le correspondió a Santi Álvarez, que con Carlos León de copiloto habían sido los ganadores de la prueba a los mandos del Renault 5 Turbo de Grupo 4.

La duodécima edición -temporada 1985- también tuvo su singularidad, fue la Q.R. -Quiniela Rallye- gracias a la generosidad de Ildefonso Padrón, propietario de la Discoteca La Bamba, radicada en Playa del Inglés. La respuesta de los aficionados fue masiva, y entre los acertantes -que los hubo- de los cinco primeros equipos clasificados, se sorteó un Mitsubishi Starion Turbo “de paquete”. Aquel “top five” quedó así: Carlos Alonso-Lamberti - José Sarmiento (Opel Manta 400), Medardo Pérez y un servidor (Porsche 911 SC), José María Ponce - Isabel Fernández (BMW 635 CSi), Fernando Capdevila - Margarita Cortecero (BMW 635 CSi) y Manuel Rodríguez,copilotado por Martín Padrón, hijo del mecenas de la Q.R., en el Opel Ascona 400.

En 1986 el Rallye pasaba a ser organizado por la Escudería Maspalomas que entonces ya presidía Miguel Ángel Domínguez. Formando equipo con Medardo Pérez en el Lancia 037, tuve la inmensa satisfacción de ganarlo por segunda vez, la anterior había sido en 1980 con el BMW 320. Como invitado especial al rallye acudió Jorge de Bagration, también doble vencedor de la prueba, como se ha reflejado aquí, y que en esa época era el responsable de Relaciones Externas para España de las marcas Fiat y Lancia.

En el 25 Rallye de Maspalomas, Miguel Ángel Domínguez y la Escudería Maspalomas reunieron en un acto y una cena inolvidables en el Hotel Tamarindos de San Agustín a la práctica totalidad de los ganadores, locales y foráneos, que había tenido el rallye hasta entonces.

Más tarde, en la 29ª edición del rallye disputada en la temporada 2002, me invadió otra gran satisfacción cuando mi hijo Flavio era el vencedor de la prueba a los mandos de un Seat Córdoba, siendo la primera vez que un WRC se incluía en la nómina de ganadores.

Hoy 17 de noviembre, se ha presentado el 37º Rallye de Maspalomas ¡cómo pasan los años! y me ha recorrido un sentimiento especial cuando se ha hablado de la Regularidad Sport, que es primicia este año. Un apartado en el que serán protagonistas los vehículos clásicos e históricos, algunos de ellos seguramente contemporáneos y modelos protagonistas de las primeras ediciones del rallye.

Sin duda la introducción de la R.S. supone otro elemento más que intensifica ese halo tan especial que rodea al “espíritu del Rallye de Maspalomas”.

Hoy, tantos años después, los viajes de ida a y vuelta a la presentación del 37º Rallye de Maspalomas, me ha invadido la nostalgia y he revivido mentalmente los detalles más significativos de la larguísima historia de este para mí tan querido Rallye de Maspalomas.

Y si recordar es volver a vivir, he dejado que mi mente se volcara en el teclado para ratificar que ese “espíritu del Maspalomas” sigue tan vivo como siempre, y estoy seguro de su permanencia prolongada en el tiempo mientras la prueba siga en manos de personas que siguen enamoradas del automovilismo y se sacrifican por él en base a un sentimiento que está muy por encima de cuestiones materiales o personales.

Y es que así es, ese muy especial “Espíritu del Rallye de Maspalomas”.
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Comentarios · 11
11 · ANTONIO 05-12-2010 19:50 h.
Sr J.Alonso queria decirle cuando lo vi a usted yo era un crio todavia pero ya segia a un piloto Medardo Perez que casualmente fue a la escuela con mi padre en la palma en el pueblo de Garafia , para mi fue mi idolo en este mundillo y me acuerdo cuando fue al rally de lanzarote un año que estaba de vacaciones en esa isla ustedes fueron con el Lancia 037 patrocinado por una marca de tabaco estubo el coche espuesto en el la Flick en la espocicion de la calle Anigua me acuerdo de la calle porque pase todos los dias que el coche estaba , y el dia de la precentacion 20.30 de la noche usted esplicaba los diverso adelantos que traia esa unidad a las personas que estaban en el lugar entre ellas yo que era un crio y no le importo muchas gracias significo much
10 · ANTONIO 05-12-2010 19:48 h.
Que raro que elSr. Cabeza de Hierro no le diga nada Sr.J.Alonso me estraña tanto , sera porque no hay en este articulo ninguna opinion de nadien en concreto sino en la historia de los rallys en canarias y a lo mejor de eso no entiende o quisas no hay dinero publico por medio .Sr J.Alonso gracias por recordarnos esos momentos en los rallys.Tambien decirles que se mantenga en su linea critica que muchas veces no comparto pero que la valoro por ser toda su trayectoria periodistica de la misma forma.
9 · Manuel Sosa 21-11-2010 23:05 h.
Enhorabuena Juan José, nos has hecho recordar la trayectoria de una prueba emblemática de nuestra isla, tan querida, con tantas monturas y pilotos campeones del mundo de Europa de España y Canarios, que han participado llevándose el grato recuerdo de nuestra isla y sus gentes una muestra mas de recibimiento que nos caracteriza y la pasión que hay por estas islas por los deportes del motor. Gran labor el despertar esos momentos lejanos pero presentes ahora al remover nuestros recuerdos. Saludos y siempre adelante. Manuel Sosa – Autobianchi A-112 - Abhart.
8 · RS 20-11-2010 19:02 h.
Felicidades por este estupendo articulo, asi como por el trabajo realizado a lo largo de estos años.Me han tocado la vena con la edicion de 1981,en mi lejana aldea ese rally me sorprendio cuando solo tenia yo 13 años y me dedicaba a destrozar bicicletas en el barranco.Siempre me ha llamado poderosamente la atencion esta prueba,tramos,fotos de Vatanen,etc.asi como esa extraña leyenda urbana,de unos coches oficiales y asistencias que se quedaron en un sotano.Le pediria Don Juan Jose que pudiera llenar la falta de informacion de este pobre desdichado que no pudo ver a Vatanen y el Mk2,ni al stratos en accion.Gracias!!
7 · Juan José Alonso 19-11-2010 18:20 h.
Muchas gracias, Efrén, por las palabras, y sobre todo por la observación WRC, que es totalmente cierta. Por ello ruego disculpas, en especial a Goyo Picar, que como buen amigo habrá sabido disculpar, porque sin este argumento personal no puede ser tolerable un error de ese tamaño sin haberlo consultado previamente.
6 · Efrén SR 19-11-2010 17:15 h.
Para los que aún no llegamos a la treintena de años, artículos como este nos dan a conocer cosas que ignorábamos por completo y que, en estos días, son difíciles de conseguir, sobre todo el compañerismo y la innovación en los rallys. Solamente una objeción: el primer WRC que ganó el Maspalomas fue el Ford Escort de Goyo Picar-Víctor Pérez en 1997, si no recuerdo mal.
5 · José L. Romero 19-11-2010 14:11 h.
Alfredo lo ha "clavado" en su post. Creo que hemos sido algunos los que hemos sabido leer entre líneas el contenido de este blog, porque más que su historia deportiva, contiene una denuncia hacia los depredadores del automovilismo que ahora también quieren llevar sus tentáculos hasta las mismas federaciones. Pero la memoria sigue viva y la historia no perdona.
4 · Ramón Alonso 19-11-2010 07:02 h.
Recuerdos impresionantes y además narrados con la maestría que siempre has tenido J.J. Estuve en el primer rally de Maspalomas como "banderilla", pasé un frio del carajo por la noche y todavía me considero orgulloso de haber colaborado modestamente en esa prueba que hizo cambiar los rallyes canarios. Era un jovencito y muy feliz de acudir a la Escuderia Drago a escuchar con la boca abierta hablar a los pilotos. ¡Dios, qué recuerdos con esta lectura! Gracias por este articulazo.
3 · Alfredo Barreto 19-11-2010 06:41 h.
Con este nuevo artículo me viene a la memoria el comentario del niño a su madre convencido de que la leche de vaca venía del bric del súper... y me viene porque lementablemente, y a nivel general, hemos olvidado (y seguimos olvidando) nuestra historia. Gracias JJ y que no falten ánimos por reavivar recuerdos al menos para seguir conociendo de donde venimos deportivamente hablando, porque si se nos llena la boca diciendo que el automovilismo canario es de "todos", "todos" deberíamos de conocerlo y cuidarlo, ¿O, sí?.
2 · Comandante 18-11-2010 11:32 h.
D. Juan José, cronista y notario del automovilismo canario.
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