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Desde mi Atalaya -con mayúscula-
“Pagar por ver”, justo y necesario para nuestro automovilismo
45 Comentarios16-08-2013  |  Juan José Alonso Prieto
Todo el entorno socio económico que nos rodea conduce inexorablemente a la solución del “pagar por ver” en nuestro automovilismo, ese “pay per view” que tan popular se hizo en las cadenas de televisión y que todos hemos aceptado sin rechistar porque es el resultado natural a que nos llevan una serie de condicionantes, los que se han agravado especialmente con la crisis que nos asfixia desde hace seis años.

Se admite con la mayor naturalidad el “pagar por ver” en deportes de cancha, como son el baloncesto y el fútbol, actividades gestionadas por sociedades anónimas y cuyos actores deportivos (mayormente extranjeros) cobran cantidades escandalosas por juguetear con la bolita de cuero una vez por semana.

En los rallies europeos es práctica común desde hace muchos años el “pagar por ver”. Es más, los aficionados de nuestra tierra, muy propensos a seguir en vivo el Rallye de Finlandia, regresan mostrando con orgullo los distintos tickets de acceso, por los que han pagado, por ejemplo este año: 65 euros para todo el rallye; o bien 18 euros por etapa, 25 euros para las dos pruebas “power stage”, y otros 10 eurillos para acceder a las zonas de asistencia. El acceso es gratuito para menores de 12 años siempre que vayan acompañados por una persona que sea haga responsable de los mismos. Otro detalle muy a tener en cuenta: los discapacitados disponen de espacio reservado en las áreas de estacionamiento y en las zonas de espectadores de los tramos cronometrados.

Estos son los datos del rallye finlandés, por ser el más reciente, pero son muy parecidos a los que rigen para el ADAC Rally de Alemania, el Rally Gales de Gran Bretaña, etc.

¿Y en nuestro país… qué ocurre en esto que antes se llamaba España y ahora se ha convertido en unos califatos con sus correspondientes califas como reyezuelos de su parcela cortesana?

El primer califato que dio el paso adelante es el llamado País Vasco, estableciendo unos importes que oscilan entre 10 y 15 euros para el ticket de acceso, dependiendo de si es una subida, un rallyesprint o un rallye.

Esta misma semana, la Federación Cántabra ha llegado a un acuerdo con las autoridades de su Comunidad para cobrar “un mínimo de cinco euros por persona” a partir de la Subida a Peña Cabarga (Campeonato de España) que se disputará los días 24 y 25 del presente mes de agosto. A cambio de esta tasa, los organizadores deberán reforzar la seguridad en las pruebas, dado que en la reciente Subida de Alisas hubo dos menores lesionados de gravedad por la salida de un BMW, y el tema fue muy cuestionado. ¿Les suena de algo esto de los espectadores accidentados en una prueba de Montaña… y por un BMW…?

Pasemos ahora al paulinato canario, con sus correspondientes menceyatos, guanartematos, pedanías y taifas insulares. Por ejemplo, en Gran Canaria sí existe una cierta cultura de “pay per view” que se inició en la extinta Carrera de Campeones y ha continuado posteriormente en el mismo Circuito Islas Canarias y en el Circuito de Maspalomas, con cantidades ciertamente modestas.

El aficionado ya ha asumido que ha de pagar por acceder a estos recintos cerrados. Ahora debe asumir también que debe seguir colaborando con el automovilismo “a campo abierto”, como se hace en Europa, como se ha empezado a hacer en el norte de la celtibérica península.

Es algo lógico. Veamos la comparativa con el fútbol: los recintos son de titularidad pública, están llenos de publicidad pagada, son explotados por sociedades anónimas a su vez disfrutando de sustanciosas subvenciones institucionales, los ilustres analfabetos pateadores del cuero cobran veinte veces más que un cirujano premio Nobel, los medios de comunicación babean a toda hora promocionando e incitando al público para que asista a los referidos espectáculos. Y encima, este público paga religiosamente cantidades exorbitantes por ver corretear a una manada de analfabetos en calzoncillos.


Señores, en el automovilismo es todo al revés, empezando porque los deportistas no van en paños menores, sino púdicamente cubiertos de los pies a la coronilla por un costoso ropaje ignífugo que se costean ellos mismos. Como se costean también los carísimos vehículos, sus repuestos, los neumáticos, las gasolinas especiales, el mantenimiento, los mecánicos, las averías, los accidentes… Además tienen que pagar derechos de inscripción (a veces escandalosos) para poder correr.

Los organizadores, totalmente amateurs -salvo la excepción que confirma toda regla- tienen que cumplimentar unos trámites burocráticos que son para enloquecer, si no fuera por la afición que les anima. Han de abonar por anticipado los certificados del seguro, cada vez más caros, porque cada vez hay más accidentes drifteros e indemnizaciones más cuantiosas; hay que soportar los gastos de comisarios, cronometraje, informática, cobertura sanitaria con médicos, ambulancias, enfermeros, etc, etc, y hay que depositar una fianza que garantice la limpieza de los tramos al finalizar la carrera, porque –aunque no se deba generalizar- los espectadores somos muy guarros. Esa limpieza han de realizarla, o contratarla mediante el correspondiente pago, los sufridos organizadores.

Para seguir con las discriminaciones, a los del negocio balompédico el cabildo de turno o el ayuntamiento de ídem les limpia “gratis total” todo el entorno exterior del magno coliseo, convertido en un monumental estercolero cada vez que las hordas de espectadores acuden a la “edificante” persecución multirracial en pos del cuero.

Hasta no hace mucho tiempo, los organizadores de las pruebas automovilísticas podían cubrir estos cuantiosos presupuestos con las subvenciones institucionales y los generosos patrocinios de las multinacionales del tabaco.

La doble moral –moraleja, más bien- institucional se cargó los patrocinios tabaqueros sin ofrecer ninguna alternativa compensatoria a cambio. Las instituciones, léase cabildos y ayuntamientos, siguieron cooperando, cada vez menos, hasta llegar a la simple “limosna política” o el pomposamente llamado “apoyo logístico” a nuestras competiciones del motor, consistente en el préstamo de unas vallas y la colaboración –más bien escasa- de algunos agentes para ordenar el tráfico, y de camino también recaudar a base de situar “ad hoc” el coche radar, en lo que podríamos llamar “operación retorno” para sus arcas. Eso sí, dichos políticos suelen ser los últimos en llegar el día de la presentación, pero después son los primeros para figurar en la foto, incluso a cambio de un “speech” puramente político y, a la mínima oportunidad, te recordarán la “generosa” aportación.

En este apartado la excepción de la regla hay que buscarla en alguna recóndita aldea, donde todavía no hay ni cobertura telefónica y nuestras buenas gentes campesinas están virginales y químicamente puras.

Organizadores y deportistas son unos mártires que, con mil sacrificios, nos escenifican en cada carrera el bíblico milagro multiplicador de los panes y los peces. También con la excepción de esa regla que deja a algún afortunado al margen de esta ruina.

Ante todo ello, y aún quedan más flecos pendientes, es algo lógico que el aficionado también se sacrifique mínimamente y colabore a favor de la subsistencia de su deporte. Al fin y al cabo lo único que queda gratis en este pícaro mundo.

Pero no basta con denunciar la situación aquí, en unas cuantas líneas que podrán perderse -o no- en la red, que crearán la lógica división de opiniones y, lo que es peor, la casi segura incomprensión de los rectores de nuestro automovilismo. Puede ocurrir de todo, pero lo que de ninguna manera se puede admitir es que seamos una sociedad basada en las subvenciones de la misma teta, que es la del expoliado Gobierno, que además de los “bárcenas” diversos, tiene que sufragar las ayudas al cine, al transporte, al cultivo del tomate, a la pesca, a la carne que importamos desde Argentina o la leche que nos mandan desde Nueva Zelanda, a los medios de comunicación para que sean “comprensivos” con tanto desmán de la clase política.

Y como las subvenciones que nos quedan son raquíticas e insuficientes y cada año se adelgazan de forma alarmante, se hace necesario optar por la independencia económica, siendo el aficionado o espectador el que, como destinatario final, debe contribuir con sus aportaciones a que las entidades organizadoras no se desenvuelvan en la miseria y que, como mínimo, los deportistas no tengan que pagar por hacer su deporte y además ofrecer un espectáculo gratuito.

Entre todos debemos hacer que nuestro automovilismo tenga una entidad propia, en lugar de ser una actividad mendicante, siempre expuesta al vaivén caprichoso del prepotente político de turno; dicho esto a nivel regional, provincial e insular.

El “pagar por ver” en las competiciones sobre carreteras y vías de titularidad pública es una tarea cuyo encaje burocrático le corresponde al Presidente de la Federación Canaria de Automovilismo, y a sus homólogos de las interinsulares, en las correspondientes negociaciones a nivel regional, provincial e insular. Este es un hecho común desde hace bastantes años en los países europeos más civilizados, y más recientemente en comunidades del norte de nuestra España. Aquí no podemos, no debemos, ser diferentes.

Esta es una necesaria e inmediata labor que debe servir para comprobar si la hasta ahora inane Federación Canaria de Automovilismo sirve para algo, o es una entidad totalmente prescindible, como lo es la Dirección General de Deportes del Gobierno Canario, por ejemplo.

Eso sí, para que esta medida dé los resultados económicos que se plantean, es imprescindible que los calendarios actuales se reduzcan a la mitad, caiga quien caiga y le duela a quien le duela. Al propio tiempo, para que una vía pública sea cerrada al tráfico de los ciudadanos, debe tener garantizada como mínimo una participación de veinte vehículos, porque de otra manera es injustificable su infrautilización deportiva, y por extensión el “pagar por ver”.

Todo lo demás será seguir subsistiendo en la mediocridad actual. Por lo tanto, a los que les corresponda, ¡manos a la obra, ya!.

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Comentarios · 45
45 · Airam 08-09-2013 09:55 h.
Sin entrar a valorar el pago o no, no puedo dejar de comentar que me parece desproporcionada la falta de respeto hacia los futbolistas y futboleros. Un deporte como otro cualquiera en el que hay de todo y al que debemos respetar, si queremos ser respetados. Como ya dijeron por ahí detrás pocos ambientes en el que haya más personajillos que en el automovilismo, en el que ni siquiera la mayoría "periodistas" saben escribir tres palabras consecutivas o al igual que algunos altos cargos federativos dicen palabras como "vaiga", "haiga" o "ganemos".
44 · javi 29-08-2013 19:37 h.
bien perfecto,,, deacuerdo con lo de pagar para ver un espectaculo como lo denominais,,, pero y mi pregunta es otra,,, y los payasos de este circo siempre nos toca pagar para que otros saquen partido de los esfuerzos titanicos de cada uno,,, porque recuerdo a todos que patrocinadores NO EXISTEN PARA NADIE,,, y bien que nos hacen cumplir con normativas carisimas que no tienen ni pies ni cabeza.. y si nos toca pagar...pagar...pagar.. en fin.. ahi lo dejo..
43 · Magec Suárez 29-08-2013 14:26 h.
Buenas tardes, con todo respeto, habría aceptado tal propuesta en tiempos de bonanza económica, al igual que otras muchas que desde mi punto de vista deberían haberse establecido en su momento.... en mi caso en particular no podría asistir a ver las carreras porque tendría que priorizar cosas más importantes.... al igual que no puedo ir al futbol o baloncesto..... en algunos lugares de europa se cobra entrada, es cierto, pero muchos de los lugares por donde transcurren los tramos son privados.....tienen otra educación y no están sumidos en una crisis tal a la de España.... Me parece que tendría que modificar el blog, pues hay que respetar para ser respetado y hay párrafos que faltan al respeto..... Un cordial saludo
42 · Fernando Acosta 25-08-2013 21:56 h.
Aplaudo a los que firman con su nombre,pues al menos,dan la cara.No se escudan en el anonimato,que es lo más cobarde.En cuanto al contenido del articulo de Juan José,mis parabienes.Lo comparto totalmente.Los que han podido tener relación con la organización de pruebas,saben bien de los esfuerzos que hay que hacer,para sacar una prueba adelante.El automovilismo se ésta profesionalizando en todos sus apartados y es imprescindible tomar determinaciones,que a buen seguro,no van a ser del gusto de todos,pero son imprescindibles.ahora para organizar.Ya nadie quiere "echar una mano" como se hacia antes.La gente se mueve por dinero y si hay que pagar para organizar,punto en boca.Recuerdo ,hace muchos años,que la Guardia Civil,las ambulancias o las gruas iban a un rallye para ayudar,gratis.¡Ahora,N
41 · Rebote 24-08-2013 18:35 h.
Dos cosas: 1) la Ciudad Deportiva Islas Canarias se engalanaba con motivo de la Carrera de Campeones porque la factura de gastos y los jornales de los trabajadores corrían por cuenta del M.I. Ayuntamiento de Telde. Cosas de la vida: se fue la prueba, se acabó el Maná. 2) a don Antonio Suárez con respeto: comparto su opinión; por eso, yo cobraría una entrada de dos euros a las zonas de asistencia y buscaría complementos de ocio para las mismas, para animar a la gente. También se podría cobrar tres euros e incluir aparcamiento y así evitar las locuras conocidas. A lo de cobrar en los tramos me parece ponerle puertas al campo, particularmente ahora, que sólo asisten los aficionados de toda la vida... Cuenten eso al dueño de una empresa y se parte de la risa. Necesitamos ser más, no menos.
40 · Antonio Suarez 24-08-2013 09:38 h.
Yo creo que los aficionados de toda la vida, los que saben lo que cuesta participar y organizar una prueba, pagaríamos sin problema independientemente de la lista de inscritos.Seguros que seremos menos en las laderas, y ahí es donde veo el handicad de esta medida:publicitariamente ya no será tan rentable para los pocos patrocinadores que van quedando
39 · Damían 23-08-2013 17:32 h.
Si, en el circuito Islas Canarias tambien empezaron cobrando los 2€ para el Memorial Jorge Santana como dice Juan Antonio Guerrero. A 2€ por persona da para algo, que el circuito a veces se ve cargadito de gente, que aunque sean lo inviertan en el circuito que da pena verlo. Antes con la carrera de campeones lo ponían bonito aunque sea una vez al año, pero ahora como te descuides te partes la crisma con algún tractor que tiene por allí arrimado, ni megafonía, la gradas tienes más polvo y tierra que el circuito, en fin. Y ni que decir cuando llueve que se forma una charca en la curva de la afición que queda inutilizable. Si se las ingenia la gente para no pagar en el circuito me imagino en un rally.
38 · Francis 23-08-2013 09:56 h.
Siempre habrá miserables con el paso cambiado y vomitando comentarios, que por su propia bajeza basurienta solo transmiten lástima hacia sus autores.
37 · Jaime 22-08-2013 15:39 h.
los que dan asco son ustedes, típicos conformistas del sí a todo sin preguntarse adónde va a ir a parar ese dinero. Pues a mí no me da la gana de pagar por ir a ver un rallye sin saber que repercute en rebajas de inscripciones o montaje de la prueba porque para que los de siempre se llenen los bolsillos me quedo en mi casa y veo las fotos del después.
36 · Nino 22-08-2013 09:53 h.
aficionados de garrafón, puafff, asquito me dan
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