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Motor 2000
Correr y vivir deprisa
Luis Monzón Artiles
Luis Monzón (Las Palmas de Gran Canaria 09 abril 1966) nieto e hijo de pilotos tan destacados como carismáticos, nació con la velocidad en las venas y con un sentido nato de organizador, que ya despuntaba cuando siendo un niño organizaba carreras para bicicletas de montaña entre la grey infantil de La Atalaya...
12-04-2010  |  Juan José Alonso Prieto
...cobraba inscripciones, sus hermanas cronometraban, e incluso repartía trofeos. Si llegó a obtener beneficios económicos, pertenece a ese “secreto del sumario” que siempre ha guardado celosamente en este capítulo.Una precocidad que fue señalando paso a paso, y marcando hito a hito, su devenir con el deporte de la velocidad. Porque Luis es sinónimo de rapidez en todo, incluso en el goteo imparable del día a día. El paso de las bicicletas a las motos fue tan rápido como lógico, eligiendo el motocross como especialidad acorde con un espíritu vehemente, creativo, capaz de improvisar en cualquier momento y circunstancia.

Sin bajarse de la moto, pasó del cross a los rallies sobre tierra, y como sucede con todos los pilotos de coches que se iniciaron en el pilotaje sobre dos ruedas, sus progresos fueron rápidos y espectaculares. Sus primeras “cuatro ruedas” fueron, el año 1987, las de un modesto Seat 127 en el Rallye Villa de Santa Brígida, siguiendo con un Renault 5 GT Turbo -tan de moda en la época- para decantarse pronto por monturas de alto potencial: Ford Sierra Cosworth, Escort, barqueta Lola-BMW, Lancia y otras más recientes que están en la mente de todos los seguidores del deporte a nivel regional, nacional e internacional, porque sus hechos deportivos y sus títulos han rebasado las fronteras archipelágicas y nacionales para llegar a lejanos y exóticos escenarios.

Siempre de un escenario a otro, de un vehículo a otro, de una especialidad a otra, de los rallies a los circuitos de velocidad y viceversa, de la tierra a la montaña, innovando, sorprendiendo, y como ocurre con todos los deportistas y artistas geniales, alternando grandes momentos con las mordeduras del eventual fracaso, que es el signo distintivo de los singulares genios. La biografía de los grandes campeones está jalonada por graves accidentes. Es el riesgo que corren los que corren al máximo, los que transmiten al acelerador su prisa por vivir, por vivir triunfalmente, por vivir deprisa, deprisa.

Stop reflexivo
Después de treinta años viviendo los avatares de la competición, Luis tuvo el año pasado dos serios accidentes de los que hacen reflexionar. Este fin de semana se puso al volante del Lamborghini Gallardo y no se encontró a sí mismo: la mente no evaluaba adecuadamente las curvas, el pie derecho no se hundía en el acelerador, sino en una especie de blando vacío sin contenidos; el volante era más pesado de lo habitual, las maniobras no estaban en la línea necesaria para ofrecer una competitividad efectiva.

¿Desconcentración, ausencia de estímulos... o quizá el convencimiento de que ese vivir presuroso -que no apresurado- le ha llevado al término de un recorrido que Luis no puede admitir como plano y anodino?. Fiel a su carácter sincero consigo mismo ha considerado que éste es el momento de apartarse a un lado para dejar paso a esos jóvenes que nacieron cuando él empezaba a organizar y correr en bicicleta.

Como buen y fiel recreador de aquella premonitoria infancia, nos queda esa otra faceta tan consustancial a Luis y que siempre ha sido su complemento insustituible: as del volante y rey de los despachos. En el deporte canario Monzón sólo ha tenido un rival, o más bien un precursor, el tinerfeño Fernando Capdevila, al que ha terminado sobrepasando de forma fulgurante en esa otra competición como gestor de recursos para hacer deporte.

Del ciclismo al IRC

El premonitorio ciclo vital de Luis Monzón ha pasado de promover aquellas locas carreras en bicicleta sobre laderas y barranquillos satauteños a embarcarse en toda una aventura económica, deportiva y logística como es afrontar la responsabilidad del Rallye Islas Canarias Canarias-Trofeo El Corte Inglés que tenemos a menos de dos semanas vista y estrenando puntuabilidad para el Intercontinental Rallye Challenge, ese emergente IRC que amenaza con sobrepasar al mismísimo WRC (Campeonato del Mundo de Rallies) y que gracias al impulso y la valentía emprendedora de Luis Monzón coloca el nombre de nuestras Islas Canarias a la altura y en paralelo de pruebas tan míticas y conocidas como el Monte Carlo, Sanremo, Argentina, Brasil, Cerdeña, Madeira, etc.

Por fin el automovilismo retorna a la élite del automovilismo mundial, donde ya estuvo en la década de los 80 con aquel coeficiente máximo de “El Corte Inglés” en el Campeonato de Europa, que en la temporada 86 nos trajo nada menos que 21 coches de Grupo B. Ahora ya no viviremos de aquel recuerdo. Gracias, Luis, por habernos trasladado a la élite mundial, y no de forma gratuita, porque en tu estilo de vida has arriesgado tu prestigio personal y tu economía empresarial. El prestigio está sobradamente a salvo, ahora falta que ocurra lo mismo con el balance económico de una aventura muy propia del que vive deprisa, deprisa.

De corazón, Luis, deseamos y esperamos que el riesgo que corres por ir tan deprisa para capturar la oportunidad del IRC haya sido muy sopesado en todos los aspectos y, tanto por ti como por el colectivo canario del automovilismo, tengamos continuidad y un futuro prósperos. Todo ello sin caer en la tentación de un WRC venido a menos y que, si no sabe evolucionar a tiempo, será fagocitado totalmente por el IRC.

Por todo ello, independientemente de nuestra antigua amistad desde tu pasado ciclista, te hemos considerado que mereces ser “El Personaje de la Semana” que inaugura este espacio en nuestro estreno como medio de comunicación en la Red.
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