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Motor 2000
Volkswagen cruza la línea con el nuevo Golf R
En el segmento de los deportivos existe una línea imaginaria situada en el 300, referida esta cifra a los CV. Sobrepasarla significa entrar en otra dimensión, y Volkswagen lo hecho en la nueva generación del Golf R.
24-12-2018  |  Aythami Alonso / Fotografía: Micael Löfgren
R32 nació de la cuarta generación Golf, y el R actual lo hace de la séptima, la hornada más tecnológica y avanzada del súper ventas de Wolfsburgo, que aprovecha el amplio arsenal del Grupo VAG para poner al alcance de la mano un vehículo que en conjunto roza la perfección, si bien el sobresaliente ya lo tiene.

Exteriormente se distingue por nuevos paragolpes, faros LED y grupos ópticos traseros. La cuádruple salida de escape se ha desplazado más hacia las esquinas, confiriéndole un aspecto más ancho. Los laterales del Golf R disponen de detalles como las carcasas de los retrovisores exteriores en "Cromo Mate" (opción en "Negro Brillante" o "Carbón") y diferentes llantas de 18 y 19” que le confieren un aspecto exclusivo, en especial las "Pretoria" gris metalizado que monta la unidad cedida por Domingo Alonso.

En el interior encontramos detalles exclusivos de esta versión, siendo el más notorio los asientos delanteros tipo bacquet con la “R” serigrafiada en el cabezal integral, los cuales, además de atractivos, sujetan el tronco formidablemente y resultan muy confortables.

A nivel de infoentretenimiento, el Golf R incorpora los sistemas tope de gama, como el Volkswagen Digital Cockpit y el sistema multimedia Discover Pro, con pantalla de 9,2” y control gestual, complementado por la posibilidad de visualizar una información muy interesante a través de la página denominada “monitor de potencia”, que muestra la presión de turbo, fuerzas G, potencia, temperatura de aceite y de agua.

Otro gadget muy interesante para los aficionados a rodar en circuito cerrado es el cronómetro que aparece en el cuadro de instrumentos virtual, cuya puesta en marcha y parada se ejecuta desde el volante.

Potencia extra: 310 CV
Para esta edición 2018, Volkswagen ha exprimido ligeramente el propulsor 2.0 TSI, que pasa a tener 10 CV extra (310 CV) respecto a la versión 2014, y 20 Nm más (400 Nm), lo cual le permite rebajar su registro de aceleración 0-100 km/h en 3 décimas, lográndolo en tan solo 4.6”, ayudado por un cambio DSG7 que es una delicia, una tracción total 4Motion realmente eficaz, y el control de salida ‘Launch Control’.

Dos modelos con los que el Golf R se puede comparar directamente son el Honda Civic Type R y el Hyundai i30 N, pero en esta ocasión no hemos podido disponer de nuestra pista de pruebas habitual, el Circuito de Maspalomas, por lo que no podemos ofrecer resultados empíricos, sino sensaciones organolépticas.

Comenzando por la suspensión, la del Golf es muy confortable, dentro de la dureza que requiere un modelo deportivo como éste, siendo capaz de absorber las irregularidades con algo de sequedad, pero sin llegar a castigar los lumbares. Su nivel de agarre en carretera abierta es excepcional, aunque no hemos podido exprimir todas sus posibilidades por razones obvias de seguridad.

Con el control de estabilidad ESP activado resulta imposible que el Golf R pierda la compostura, guiándonos por un carril y siendo la electrónica la encargada de conducir por nosotros. Si por el contrario decidimos desactivar las ayudas, la diversión sube muchos enteros, debiendo aplicarnos para que los 310 CV no nos sobrepasen.

En este caso es fundamental el sistema de tracción total 4Motion que viene montado de serie y que confiere al Golf R un comportamiento casi neutro, tendiendo ligeramente al subviraje en el momento de dar gas en curva, reacción que está demostrada como la más eficaz y segura para poder sacar todo el partido a un vehículo tan prestacional como éste.

El tacto de la dirección es soberbio, lo mismo que su precisión, los cuales varían según el modo de conducción que hayamos seleccionado. El grosor del volante y la textura de la piel han sido perfectamente calibrados.

Programas de conducción
Uno de los elementos más valorado en el Golf R es la posibilidad de escoger cuatro modos de conducción: Eco, Normal, Individual y Race. No hace falta explicar los tres primeros, y del último, que empieza por la sugerente “R” de Race, solo cabe decir que transforma al pacífico Doctor Jekyll en un impulsivo Señor Hyde, capaz de hacernos subir las pulsaciones en una fracción de tiempo.

Basta con seleccionar el modo Race para que el ralentí motor se suba al mismo tiempo que los decibelios del escape Akrapovic fabricado en titanio, embulléndonos en una atmósfera deportiva que invita a liberar adrenalina.

Evidentemente, si no disponemos de un circuito cerrado se desaconseja dar rienda suelta al pie derecho, pero dentro de un margen muy amplio de seguridad hemos podido sentir lo que el Golf R es capaz de transmitir al conductor.

En esta ecuación de tantas variables: 2.0 TSI, 4Motion, ‘Race mode’, Akrapovic, Pretoria, etc. emerge un elemento clave en el Golf R, como es el cambio DSG7, cuyo estreno se produjo precisamente hace 15 años en el R32. No me cansaré de decir que éste es el mejor cambio de doble embrague fabricado a día de hoy, y al Golf R le sienta como un guante.

Según el programa de conducción que tengamos seleccionado, las marchas van aumentando de forma automática a un régimen de giro diferente. En ‘Eco’ el cambio a la marcha superior se produce a 5.000 rpm; en ‘Normal’, a 6.200 rpm y en ‘Race’ a 6.500 rpm, con la particularidad de que en este último modo cuando reducimos, el acelerador electrónico se encarga de realizar el conocido como “punta-tacón”. De igual manera, el programa ‘Race’ incluye un retardo del encendido al aumentar de marcha, que produce el característico petardeo de los vehículos de competición más sofisticados.

Existe la posibilidad de utilizar las levas tras el volante para aumentar y reducir marchas, haciéndonos sentir un mayor grado de deportividad, especialmente al bajar cambios, pues nos permite frenar un poco más tarde, a la vez que ayudamos al sistema de frenado a decelerar, pero conviene saber que la reducción de marchas no es inmediata, pues la centralita del DSG manda la señal de bajar con un margen alto de protección por sobrerrégimen del motor.

El fabricante ha homologado para el Golf R un consumo medio de 6 litros/100 km, supongo que conducido por una abuelita para ir a misa en modo ‘Eco’. En esta prueba, con variedad de ritmos y algunas fases en modo ‘Race’ no hemos podido bajar de 12,1 litros/100 km, lo cual, dicho sea de paso, no es una exageración, pues este coche corre mucho. Por último, el precio: desde 39.300 euros.
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