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Motor 2000
El futuro de las altas prestaciones según Mercedes-AMG
El propósito de Mercedes-AMG en relación con la electrificación de la cadena cinemática de sus futuros modelos es combinar un nivel superior de potencia y un dinamismo de conducción impresionante con cotas máximas de eficiencia.
07-04-2021  |  
El concepto modular desarrollado por AMG para sus híbridos de altas prestaciones combina el motor AMG de ocho o de cuatro cilindros con un motor eléctrico síncrono de excitación permanente, una batería de altas prestaciones desarrollada en Affalterbach y la tracción integral completamente variable AMG Performance 4MATIC+.

El motor eléctrico (con una potencia de hasta 150 kW y un par motor de hasta 320 Nm, en función de la gama de modelos) se sitúa junto al eje trasero, donde se integra junto con una transmisión de dos marchas con acoplamiento eléctrico y el diferencial autoblocante del eje trasero con regulación electrónica para configurar una unidad de propulsión eléctrica (Electric Drive Unit, EDU) de dimensiones compactas.
Los especialistas denominan «híbrido P3» a un vehículo basado en esta configuración. La batería de altas prestaciones ligera está dispuesta asimismo en la zaga del vehículo, por encima del eje trasero. Esta concepción aporta numerosas ventajas, en especial para los automóviles deportivos y de altas prestaciones:

La potencia del motor eléctrico desarrollado exclusivamente por AMG se transmite directamente al eje trasero (sin necesidad de pasar por el cambio automático de 9 marchas AMG SPEEDSHIFT MCT-9G) y se convierte inmediatamente en fuerza de propulsión para incrementar el ímpetu al ponerse en marcha, al acelerar o al adelantar.

Al mismo tiempo, como corresponde al principio constructivo de un motor eléctrico, esta fuerza se transmite con el par motor máximo desde el primer giro de las ruedas, algo que se aprecia en un comportamiento especialmente ágil al arrancar con el vehículo.

El diferencial autoblocante con regulación electrónica integrado en el eje trasero permite asignar a cada una de las ruedas traseras el par motor idóneo, teniendo en cuenta la situación actual de conducción. Como consecuencia, el conductor experimenta de forma inmediata un aumento sensible de las prestaciones, pues el vehículo híbrido acelera con mayor agilidad al salir de una curva.

A medida que aumenta el resbalamiento en las ruedas del eje trasero se transmite una parte de la fuerza de propulsión del motor eléctrico a las ruedas delanteras, aumentando así la tracción a corto plazo en función de las necesidades. Esto es posible gracias a la unión mecánica entre la tracción integral completamente variable y los semiejes de las ruedas delanteras por medio del árbol de transmisión.

La disposición de la unidad de propulsión junto al eje trasero mejora la distribución del peso y de la carga sobre los ejes del vehículo, como requisito para una maniobrabilidad convincente.

El concepto de AMG garantiza asimismo un rendimiento muy elevado durante la recuperación energética, pues el principio en que se basa este sistema reduce al mínimo las pérdidas mecánicas e hidráulicas del motor y el cambio.

La concepción modular hace posible la implementación en varias gamas de modelos. Esta flexibilidad es un aspecto clave para la electrificación futura de la gama de modelos de AMG.

La transmisión de dos marchas con mando automatizado y una desmultiplicación armonizada en el eje trasero hace posible extender su eficacia, desde la transmisión de un par motor elevado a las ruedas para la puesta en marcha con agilidad hasta el despliegue de una potencia elevada y fiable al circular a alta velocidad. Un actuador eléctrico acopla la segunda marcha a medida que aumenta la velocidad —como máximo, al superar una cota aproximada de 140 km/h—, lo que corresponde a un régimen máximo de giro del motor eléctrico de unas 13.500 rpm.

Al mismo tiempo, el motor eléctrico desplaza los cambios de relación del cambio MCT acoplado al motor de combustión interna como contribución a la sobresaliente agilidad del vehículo, unida a un aumento del confort de conducción.

Refrigeración directa de las celdas de la batería

Un requisito para el elevado rendimiento de la batería AMG de 400 voltios es la innovadora refrigeración directa. Es la primera vez que se refrigeran individualmente las 560 celdas de la batería, rodeadas de forma permanente por un agente refrigerante de alta tecnología basado en un líquido que no conduce la electricidad. Para poder realizar la refrigeración directa, los especialistas de AMG han tenido que desarrollar nuevos módulos de refrigeración de pocos milímetros de anchura.

Los 14 litros de líquido refrigerante circulan de arriba hacia abajo con ayuda de una bomba eléctrica de alta potencia desarrollada específicamente para este fin y atraviesan la totalidad de la batería, pasando junto a cada una de las células, y pasan además por un intercambiador de calor de aceite y agua montado directamente junto a la batería. Este intercambiador transmite el calor a uno de los dos circuitos de baja temperatura del vehículo, y de ahí al radiador de baja temperatura situado en el frontal del vehículo, que disipa la energía térmica en el aire del entorno.

Como consecuencia, la batería opera siempre en un rango ideal y homogéneo de temperatura de servicio de 45 grados centígrados, tanto si se carga como si se descarga. Los sistemas convencionales de refrigeración no pueden garantizar esta eficacia, lo que impide que la batería pueda desarrollar plenamente su capacidad de rendimiento.
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