Imprimir  Imprimir
Motor 2000
Llegada de los rallies sobre tierra a Canarias
I Camel Off-Road, prueba histórica (23 de mayo 1987)
Parece que fue ayer, pero el 23 de mayo se cumplirán 24 años de la llegada de los rallies secretos sobre tierra a Canarias. Ocurría mediante el apoyo total de la firma tabaquera Camel, que tenía como lema “el sabor de la aventura” y que además ya patrocinaba el Campeonato de España de esta modalidad, por lo que su extensión en nuestras islas era un hecho bastante lógico.
23-05-1987  |  Juan J. Alonso
Los pilares de esta iniciativa eran RJ Reynolds, con Miguel Ángel Guerra como responsable de la marca Camel, y un comité organizador que capitaneaba Roberto del Rosario, contando con la logística de la Federación de Automovilismo de Las Palmas que presidía Manuel José Santana.

El rutómetro, que se mantuvo en un relativo secreto, estaba centrado en el municipio de Telde con unos tramos cortos para incentivar el trasvase sin grandes reformas en las monturas de asfalto, a las que se sumaban algunas unidades todo terreno, entre ellas el Lada Niva de Fernando Capdevila-Marga Cortecero, patrocinado por la propia firma Camel.

Los tramos incluidos fueron “Circuito Islas Canarias” (2,690 km), “Caserones” (2,940 km), “Las Goteras” (2,700 km), “Barranco de Telde” (4,130 km) y “Rosiana” (5,470 km) cuya sucesiva repetición totalizaba doce especiales contra el reloj y todas en un impecable estado tras las labores de preparación a que se habían sometido, excepto el Barranco de Telde, que afortunadamente solo tenía una pasada. Todo lo contrario que “Rosiana”, calificado de sobresaliente por todos los equipos, y por el que hacía diez años que no se pasaba desde que se incluyó en el rutómetro del Rallye Ciudad de Telde.

El inicio, como se ha dicho, era tibio con el clásico “a ver qué pasa” porque hacía al menos cinco años que no se incluían tramos de tierra en los rallies, ni tampoco había nacido la especialidad de slaloms, y los vehículos que competían en el Campeonato de Velocidad en Tierra en su mayoría no estaban habilitados para circular por las vías públicas. Por lo tanto la inscripción no fue numerosa, 38 automóviles y 12 motocicletas eran los que iniciaban el primer Campeonato de Rallies en Tierra, iniciando la historia de esta modalidad en el archipiélago canario.

Como teóricos favoritos, los tinerfeños Fernando Capdevila con un Lada Niva de muy buena planta y Carlos Hafner con el Mitsubishi Starion Turbo, el coche más potente de los inscritos. Entre los escasos tracción total, el palmero Medardo Pérez se había hecho preparar someramente un Lancia Delta HF Integrale por los especialistas catalanes TR2, cuyo responsable Ramón Termens -un experto del Dakar y otras pruebas africanas- se ocupaba también del copilotaje.

Mucho público en los tramos, las tres pasadas por el Circuito Islas Canarias fueron apoteósicas, no faltando muchos pilotos observando el desarrollo del rallye para valorar su posible integración a lo largo de la temporada.

Primera sección: Medardo y Santi Álvarez

La primera sección estaba compuesta por una pasada al Circuito, dos a Las Goteras y una al Barranco de Telde, que fue el garbanzo negro del rallye. Todos los pilotos salieron con unas ganas tremendas, y enseguida el público empezó a calentarse con el espectacular estilo de José Mari Ponce, Manuel Acosta y Carlos Hafner, este incluso anotándose algún scratch, aunque el esguince que padecía en una mano le iba dificultando cada vez más la conducción.

Los más rápidos iban siendo Medardo Pérez con el Lancia, Santi Álvarez con el Renault 5 Turbo de 200 CV muy bien reconvertido a especificaciones tierra, y el Lada Niva de Fernando Capdevila, aunque a mitad del sector tenía la mala suerte de penalizar cinco minutos.

Como es lógico, los abandonos no tardaban en llegar. El tinerfeño Antonio Betancor se quedaba con el Opel Kadett GT/E en el primer tramo, donde también era consumido totalmente por un incendio el Ford Escort de Eduardo Ceballos; Juan Alfonso Rodríguez, que estrenaba un R-5 GT Turbo, se retiraba por problemas de temperatura en el segundo tramo, y por causas diversas Bernabé González con VW Golf GTI y Eladio Hernández con Lancia Fulvia.

Para que no faltara de nada también surgiría la polémica, con las penalizaciones que se registraban en el enlace entre Caserones y Las Goteras, destacando los cinco minutos con que se cargaban José María Ponce-Gaspar León.

Segunda sección, domina Medardo
Apenas iniciada esta sección la cabeza del rallye se decantaba para Medardo Pérez, autor de un contundente scratch en el precioso tramo de “Rosiana” que coincidía con el medio minuto largo que perdía Santi Álvarez al tragarse una curva mal señalizada, lo mismo que el lanzaroteño Urbano Bernal, autor de unos tiempos excepcionales con su veterano Golf GTI. Capdevila y Hafner también cedían importantes segundos ante el líder.

Santi Álvarez se recuperaba de su infortunio y accedía a la segunda plaza, mientras la tercera se la disputaban duramente Carlos Hafner y José María Ponce. Capdevila llegaba a verse acosado muy de cerca por Antonio Ponce-Orlando Yánez, que fueron a más según iban solucionando los problemas en el Citroën Visa, y al final lo superaron debido a la citada penalización del equipo tinerfeño, intercalándose entre ambos Manuel Acosta con el Toyota Corolla de grupo A.

Manuel Padrón fue octavo con el Talbot Lotus, teniendo muy cerca a Manuel Rodríguez Ponce, un piloto novel que corría con un Lancia Delta HF 4WD de serie, incluyendo la suspensión, aventajando en dos segundos a Alberto Santana y su Opel Manta. Raúl Santana debutaba con bastante acierto en propulsión trasera pilotando un Talbot 424.

Jorge Trujillo daba la sorpresa al terminar en el puesto 13º de la general y primero en la categoría diesel al Isuzu Trooper, un robusto todo terreno de estricta serie.

El entonces presidente de la Federación de Las Palmas, Manolo José Santana, y el compañero en tareas informativas José Manuel Rivero llevaban a la meta el Mitsubishi Montero que para esta ocasión les había cedido la firma Camel. Tuvieron la mala fortuna de romper dos llantas en sendos cunetazos y esto les retrasó sobre sus posibilidades reales.

La cuenta de abandonos se incrementó a medida que avanzaba el rallye, Agustín Alemán “Aledi” por avería de motor en el Simca proto; José Luis Guerra volcaba en con el Seat 124/1800 y Urbano Bernal en el colmo de la mala suerte se quedaba en el último tramo con una avería eléctrica.

Medardo Pérez se anotó seis scratchs, Santi Álvarez cuatro y Carlos Hafner dos.

La inclusión de las motos constituyó todo un acierto por su espectacularidad y el dominio de Luis Monzón fue abrumador, seguido por Tony Alsina, dos hombres procedentes del motocross que sobre las pistas de tierra se encontraban como pez en el agua.

Un largo epílogo
La clasificación de este primer Camel Off-Road muy bien pudo pasar al Libro Guinness de los Récords por las sucesivas reclamaciones que se fueron presentando contra las distintas clasificaciones que se iban publicando: primero por una serie de errores en los cómputos finales de los tiempos; después porque el promedio de un sector superaba en 2 km el máximo reglamentario de 50 km/hora, y fue donde habían penalizado entre otros José María Ponce, anulándose los tres controles de sus respectivas pasadas; otra reclamación fue la referida a las penalizaciones por retraso, establecidas en 10 segundos, pero algún equipo estimaba que debían ser de 60, como en los rallies de asfalto, lo cual lógicamente no prosperó... otra reclamación impugnaba a su vez reclamaciones anteriores que habían producido diversos cambios en la clasificación general.

Finalmente, tras evacuar varias consultas de asesoramiento a la Federación Española, el gran nudo quedaba resuelto cinco días después. Es de justicia indicar que en buena parte todo este lío se derivaba de lagunas reglamentarias debido al estreno de la modalidad. Una modalidad que no pasando mucho tiempo iba a conocer un espectacular crecimiento, hasta el punto de que se alcanzaron cifras de participación con 140 equipos en coches y más de treinta en motos, en unas temporadas que se disputaban hasta diez rallies repartidos entre Gran Canaria y Tenerife y con un nivel de monturas de primerísimo orden, muy lejanas y superiores a las que disputaron esta prueba pionera. Incluso el Campeonato de España pasó sucesivamente por Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, además de dar varios campeones nacionales como Flavio Alonso, Samuel Lemes y Yeray Lemes.

Pero como ocurre con casi todos los ciclos vitales, en los Camel Off-Road se produjo también el del nacimiento, desarrollo, crecimiento y -casi- muerte, de hecho han desaparecido los rallies sobre tierra de la isla de Tenerife, y en Gran Canaria solo se disputa uno cada temporada, y hay que sacarlo con forceps. La modalidad mantiene su vigencia en Fuerteventura.
www.motor2000.net © Copyright 2020 - Todos los derechos reservados