Imprimir  Imprimir
Motor 2000
Un gentleman driver, pragmático y liberal
Carlos Alonso-Lamberti Fernández de Bugallal
Altamente competitivo, tanto en la empresa como en el deporte. Sibarita, hedonista, con un humor especial y un amplísimo bagaje cultural en múltiples aspectos, pero especialmente en lo referido al mundo del automóvil y la competición.
28-04-2011  |  
Carlos Alonso-Lamberti ha sido y es uno de los referentes en el deporte del automóvil por sus especiales dotes para el pilotaje de cualquier tipo de montura y en cualquier modalidad, tal como ha venido demostrando a lo largo de más de tres décadas, y aún no ha dicho su última palabra...

Acaba de entrar en el selecto “club de los sesentones” y lo va a celebrar a lo grande, conmemorando esta efeméride con tanta alegría como orgullo en una fiesta a la que ha convocado a los muchos amigos que, tanto en Canarias como en Península le han proporcionado sus intensas vivencias deportivas y empresariales.

Y es que cuando se ha sobrepasado el ecuador existencial y se hace un balance de lo vivido bajo el sol, y también bajo el manto de las estrellas -porque Lamberti es también un experto en exprimir intensas y felices vivencias de la noche- el aspecto más positivo se produce al efectuar el recuento de las amistades que han ido formando en su entorno personal un fuerte entramado en el plano humano, verdadero flotador existencial que nos salva en tantas y diversas emergencias que nos va deparando el cotidiano vivir.

Carlos puede presumir de su gran éxito, el de haber ido engrosando su agenda de amistades, pero de amigos verdaderos y con fuertes lazos. Esto se deriva de una postura generosa en la que antepone el pragmatismo dúctil ante el dogma infalible e intolerable que suele ser el arma tan frecuentemente utilizado por los que carecen de argumentos culturales y humanísticos.

Y entre todos sus amigos, los varios copilotos que han sido necesarios cooperadores en sus éxitos en tantos y tantos rallies: Manolo Vidal, Alvaro Alonso-Lamberti, José Manuel Marrero, José Sarmiento Marín (el más duradero), Víctor Rodríguez, Octavio Santana, Nazer Ghuneim, José Carlos Déniz... quizá algún otro que pueda tener traspapelado y que ruego me perdone la omisión. Porque si al lado de un gran hombre siempre hay una gran mujer, al lado de un gran piloto de rallies, siempre hay un eficaz copiloto y compañero de tantos buenos momentos, también de decepciones mecánicas y, cómo no, igualmente de algún traumático accidente. Son historias comunes de tensiones, miedos y alegrías que unen para siempre.

Discrepar con Lamberti, lejos de ser algo incómodo, constituye un ejercicio sanamente enriquecedor, no solo porque admite criterios opositores, sino porque los rebate desde una plataforma seria y rebosante de experiencias empresariales, culturales, deportivas, tecnológicas... Jamás ha practicado estar en posesión de esa razón suprema del “porque sí” el parapeto utilizado por los acomplejados carentes de cualquier ensamblaje argumental, ni tampoco caballeroso, que les sustente. Personalmente he mantenido, mantengo, y por suerte seguiré manteniendo, diferencias de criterio con el buen amigo, contrastadas y analizadas con la saludable barrera de mesa y mantel. Esta es la "prueba del algodón" para mantener y fortalecer una duradera amistad.

Estos valores humanos, sumados a un espíritu de ganador nato, han hecho de Carlos Alonso-Lamberti un competidor singular y poco frecuente. En primer término porque siempre ha sabido reconocer sus errores, al mismo tiempo que ha sabido admitir los triunfos de sus adversarios, o los progresos de los más jóvenes. Todo ello con un talante analítico, explorando a fondo el porqué de cada momento en su propia actuación, y al mismo tiempo tratando de evaluar en todos sus pormenores las de sus rivales deportivos para sacar conclusiones y aprender todo lo posible de ellas.

Es el pragmatismo de un gentleman driver sumamente competitivo que, en muchas ocasiones, le ha servido como elemento básico de superación y perfeccionamiento.

Para encontrar algún defecto que resalte las virtudes de Carlos, habría que entrar en las famosas disquisiciones del “hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo” del cerebro, del lado masculino y femenino que tenemos todos los humanos y que, de algún modo, definen nuestras conductas. En este aspecto, el peso femenino se trasluce en la impuntualidad, algo tan intrínseco en las costumbres de Lamberti, que ya ha formado parte de su personalidad, y que por ese motivo ha pasado a ser asumido sin problemas por todos sus amigos. También es cierto que con el paso de los años esta disfunción ha ido a menos, e incluso a veces se le nota el esfuerzo por salir vencedor de la que debe ser su gran lucha interna.

Como puede observarse, estamos ante un personaje complejo, lo que frecuentemente le ha supuesto incomprensión por los que no han tenido un trato frecuente con él. Por este motivo, además de felicitarle por esa llegada a los “felices sesenta”, he preferido, antes que hacer una -por otra parte, merecida- loa deportiva, tratar de que Carlos Alonso-Lamberti sea un personaje cercano para todos con esta aproximación a su carácter.

Los hechos deportivos, tan extensos como sus éxitos, están recogidos en el palmarés que se adjunta, así como en la galería fotográfica de los diversos vehículos, siempre de primera línea, que ha conducido Lamberti en estos treinta y muchos años de actividad deportiva.

www.motor2000.net © Copyright 2022 - Todos los derechos reservados