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Motor 2000
Se jubila un referente en el periodismo del motor
Ricardo “Rizos” Muñoz, pasa a la reserva
Después de toda una vida en el mundo automovilístico, con larga y extensa trayectoria, tanto como copiloto y piloto, pero sobre todo conocido por varias generaciones de aficionados por sus crónicas de rallies en el ámbito nacional e internacional, Ricardo Muñoz “Rizos” se aparta del teclado, al menos oficialmente, y nos quedamos sin un referente en la narración y en la opinión de las carreras, de las pruebas de vehículos y de todo lo que concierne al mundo de los rallies, su pasión a lo largo de varias décadas.
24-11-2011  |  Juan J. Alonso
Como suele ocurrir al movernos en un deporte tan complejo técnicamente como es el automovilismo, más de una vez he tenido criterios discrepantes con el amigo “Rizos”, pero siempre dentro de un respeto profesional y personal, debatiendo los temas con máxima consideración mutua, sin perder las formas y sobre todo sin afectar a la amistad, que suele ser el pobre recurso habitualmente utilizado por los que carecen de otros argumentos intelectuales o de formación humanística.

Una característica muy importante de Ricardo ha sido la de gran conversador, pero al mismo tiempo ¡qué importante! escuchador y observador.

En ocasiones he podido no compartir alguna postura de “Rizos”, pero siempre la he respetado, pero en muchas ocasiones he aprendido de sus criterios, sustentados en su enorme experiencia directa en la competición, primero copilotando a grandes figuras del automovilismo nacional. y después en su extensa y fructífera etapa como piloto en competiciones nacionales e incluso mundiales como los rallies de Portugal y Monte Carlo.

Un bagaje único en nuestro país dentro de la información especializada del automovilismo, por sus contactos en el amplio ámbito de equipos, pilotos, dirigentes, periodistas internacionales, etc, etc. Todo ello traducido en opiniones sólidas, tanto en la evaluación de los deportistas, organizadores, federativos, como en las pruebas de vehículos de competición, utilizando la experiencia y sensibilidad de quien “ha sido cocinero antes que fraile”.

Comenzó en la revista Velocidad, aquel semillero de “escribidores racing” bajo el paraguas de personajes como “El Comandante”, Rafael Escamilla y Luis Ramón Criado, para pasar después al semanario “Autopista” y la revista mensual “El Automóvil”, donde sus crónicas y opiniones han sido la biblia automovilística para los aficionados españoles a lo largo de casi cinco décadas, además de otras actividades complementarias, de las que me quedo con el libro “Autobiografía de Carlos Sainz”, un documento esencial para conocer a fondo a nuestro bicampeón del mundo de rallies.

Ricardo fue un aventajado alumno de Bernard Tramont, aquel francés que en los años 60 vino a nuestro país como piloto oficial de Renault España y que nos trajo el sistema de notas por números. Después Tramont pasaría a ser Jefe del Equipo de Competición, y en esta labor conoció Canarias y se enamoró de la Playa de Maspalomas, que convirtió en su refugio invernal. Esta trayectoria fue seguida al pie de la letra por “Rizos”, que ha sido un asiduo del sur de Gran Canaria, aunque como amante de las grandes playas y de la tranquilidad, en los últimos tiempos ha dirigido sus preferencias a Fuerteventura.

Por este motivo, y por el desempeño de sus labores informativas en los rallies canarios del Campeonato de España y en todas las ediciones de la Carrera de Campeones, Ricardo Muñoz es un gran conocedor del automovilismo canario, también de forma directa, como piloto en los rallies de Maspalomas, El Corte Inglés y en Rallye Isla de Tenerife, el de asfalto y tierra. De ahí que cuando ha opinado sobre Canarias lo ha hecho con fundamentos sólidos.

Después de esta jubilación oficial “por imperativos de la edad” como dicen los cursis, espero que la vitalidad personal y el amor que “Rizos” profesa al automóvil, se sigan proyectando como observador y analista en algún medio, sobre todo en la inmediatez de esta red de redes que no precisa estar esperando una semana como ocurría en tiempos pasados. También sé que está preparando un libro, al que se deberá seguir la pista para no perderlo.

Cuando le llamé para confrontar algunos datos, seguimos hablando y hablando, hasta que le convencí para que me hiciera un resumen de sus actividades en nuestro mundo del automóvil y la competición.

Semblanza Ricardo Muñoz
Comencé corriendo en motos en Barcelona y al llegar a Madrid en la Facultad de Derecho monté la Escudería Los Pelícanos. Yo era el secretario de la escudería y corría de copiloto cuando había dinero. Pagábamos 15 pesetas al trimestre. En la escudería estaba Lucas Sainz (guitarra de Los Pequenikes) y tras una serie de rallies con diversos pilotos a finales de 1965, comencé a correr de forma continuada con él.

En el Costa del Sol de 1966 corrí con Rudy Zonno en un Triumph TR4is y delante nuestro tuvo un accidente Bernard Tramont en el que murió Luís de Baviera, su copiloto. Yo venía tres coches detrás y bajé intentando acercarme al Alpine en llamas. Imposible, allí me encontré con Bernard con una crisis de nervios: "Luis, luis, luis est mort" gritaba con su cara y manos quemadas de intentar sacarlo.

A raíz de este contacto, me interesé en como evolucionaba Bernard, y Fernando Villamil (Jefe de FASA), al curarse Tramont y querer volver a correr, no encontraba a nadie que quisiese ir con él. Al final me hizo una oferta económica imposible de rechazar y pasé a correr un total de 26 rallies con Bernard.

Me trató más como un hijo, que como un copi. Yo hablaba bien francés y fuimos de los primeros en tomar notas al estilo francés con números, que luego copiaron muchos otros pilotos.

Tras ganar el campeonato del '67 y correr hasta casi el final del '68, pasé a correr con la Repsol, donde además de copi y chofer para todo -seguía estudiando sin un duro- hacía de secretario de la Escudería, haciendo las inscripciones a las ordenes de Eladio Doncel. En el '70 hago la mili, corro en un Seat 850 Coupé con Luís Valero (el hijo del presidente de Repsol en la época y hoy en día Director General de ANFAC). Allí acabé un rallye RACE en 3 ruedas. Después seguí corriendo con Alberto Ruiz-Giménez de copi, compaginando con correr el Desafío Simca. Gano el Desafío en 1971 y 1972 y me hacen piloto oficial. En el 73 y 74 corro aparte de con el equipo oficial, con mi Simca privado y un Seat 1430 de Grupo1 con el que gano el Campeonato de Castilla de Rallies dos veces y uno en Montaña.

Tras dos años en Simca me paso a Seat en sus dos primeras actuaciones en el extranjero (24 horas de Ypres y Portugal) y ficho por Citroën ...con un GS.

En el 77 corro Monte Carlo con otro Seat 124 Especial /1800 particular mío, preparado por Seat Sport (el primer FL82). Sigo en Citroën en tierra y corro con un 131 Proto de Repsol. Con el dinero ganado en CIT, me compro un Porsche Carrera de serie y corro con él en el 78 y 79.

Luego Seat me hizo piloto de un Panda para preparar la Copa Panda en 1980, donde conozco a Carlos Sainz, que cuando tenía nueve años venía con su hermana Carmen, a ver a Oñoro, su novio, que era mi copiloto en la época de Simca. Ese mismo Panda pasó luego a manos de Sainz, ya preparado a Grupo 2.

Vuelvo a Citroën con los Visa en 1982 y gano el primer campeonato de España de Rallies de tierra con 4 victorias consecutivas y un cuarto puesto (tras vuelco) en cinco carreras a lo largo de 1983.

Luego corro con Nissan Patrol en la Baja, ficho por Suzuki para los raids, con Citroën en tierra, con BMW de serie en asfalto y vuelvo a Citroën para su última etapa con los Ax 4x4 en 1987,88 y 89.

Lo dejo en 1989 y no vuelvo a correr hasta que me dejan un Porsche Carrera en el Costa Brava Histórico de 2010.

Paralelamente comencé en 1967 a trabajar en la revista Formula en Barcelona, pase a Velocidad y de ahí, en 1970 a Autopista, donde seguí el Mundial hasta 2009. (39 años en el Mundial, no está mal). Desde el TAP de 1970 al Cataluña del 2009.

Canarias, asignatura pendiente
Desde siempre me ha encantado Canarias y he procurado no fallar de periodista a ningún rallye que se corriese ahí, si no coincidía con el Mundial donde era presidente de la Rally Press Asociation hasta 1998.

Mi primera visita a Canarias fue en 1974, en aquel rallye que se corría en las dos islas, con el equipo oficial Seat y Pepe Monzón en un BMW 2002 Turbo.

Como piloto pude correr poco allí, porque era difícil y costoso ir y además tuve muy mala suerte. Eso me fastidió siempre, ya que como periodista juzgaba a la gente y no pude demostrar en Canarias, que iba un poquito deprisa.

Con Citroën, se me rompió una vez el GS en Tenerife en una de las pocas carreras de tierra que había en los '70. Luego con CIT, en el asfalto, no había nada que hacer con 60 CV.

Con el BMW de serie, (no estaba preparado a Grupo 1), aunque era oficial en 1985, corrí una vez, justo cuando acaban de cambiar el octanaje de la super de 98 y con los inyectores atascados, cuajé un rallye de m... En Tenerife el año 1984 sin embargo, tuve suerte, ya que Zanini (Talbot Lotus Gr.4) penalizó en un control y yo gané el rallye del Campeonato de España de tierra con mi Visa de 105 CV.

En fin desde entonces he ido muchas veces a Canarias de turista, sobre todo en invierno, primero a Maspalomas y más tarde últimamente a Lanzarote un poco, y mucho más al norte de Fuerteventura, a Corralejo. Se está tan bien en vuestras islas, porque el clima aunque sea para trabajar, te da la sensación de que estás de vacaciones.
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