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Domingo, 9 agosto - 2020 (10:00 h.)
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Toyota C-HR: un antes y un después
Para la marca japonesa va a existir un antes y un después del lanzamiento de su nuevo crossover compacto C-HR. Este modelo supone la vuelta de Toyota a la emoción y la pasión, sentimientos que afloraron anteriormente con leyendas como Supra, Celica, o MR2.
0 ComentariosImprimir01-12-2016  |  Aythami Alonso / Fotografía: Micael Löfgren
Nuevo Prius y el debutante C-HR son los ejemplos más claros de que existe una Toyota poco conservadora, trasgresora y reivindicativa del vehículo como transmisor de las sensaciones más anárquicas del ser humano, concesiones que tan solo se le habían permitido a algunos modelos de la marca mimada del grupo nipón, como el Lexus NX 300h, muy en línea con su hermano de segmento, presentado por Toyota Canarias en la isla redonda.

Con el C-HR, Toyota demuestra que tiene muy desarrollado el hemisferio cerebral ligado a la creatividad, pero a la vez coordinado milimétricamente con la vertiente técnica, aprovechando ambas funcionalidades para dar a luz un vehículo llamado a desatar pasiones, al tiempo que se muestra complaciente con los principios de diseño y construcción, los cuales giran alrededor de la nueva plataforma TGNA (Nueva Arquitectura Global Toyota), estrenada en el Prius IV, cuya modularidad ha permitido recortar la distancia entre ejes y aumentar el ancho de vías para adaptarlo a la nueva fisonomía del C-HR.

En contadas ocasiones los vehículos definitivos que ven la luz guardan tanto parecido con los conceptos de los que derivan como en el C-HR, cuya similitud respecto al Concept mostrado en los salones de París 2014 y Fráncfort 2015 es innegable, manteniendo inamovibles las cotas principales: 1.795 mm de anchura, 1.555 mm de altura y 2.640 mm de distancia entre ejes, destacando una dimensión, como es la altura libre al suelo (14,6 cm), que delata la poca propensión del C-HR a adentrarse en caminos en mal estado.

Estas dimensiones conforman unas proporciones muy compactas, entre las que destaca su reducida altura de techo, que convierten al nuevo modelo japonés en el SUV-C más bajo del mercado, sensación enfatizada con las voluptuosas líneas de la parte superior de la carrocería, inspiradas en la forma de un diamante, con unos pasos de rueda que se proyectan de forma prominente hacia las cuatro esquinas.

Su potente y explícito frontal está presidido por las onduladas aletas delanteras, que ceden el testigo a una línea de expresión lateral en forma de ola que va al encuentro de una zaga verdaderamente tridimensional, de la que emergen como gemas preciosas los grupos ópticos traseros.

De perfil destaca su silueta cupé, en la que toma un papel principal el montante C, sobre el que se aloja el tirador de la puerta. El techo dibuja una caída prominente, rematada en un gran alerón, que junto a los faros, el pequeño portón y la estrecha cintura dan forma a una de las traseras más sugerentes en la historia del automóvil, sin que se haya visto perjudicada la capacidad del maletero, cuyo volumen es de 377 litros.

Aire, Alisio y Agua
Fiel a la costumbre de bautizar sus versiones a partir de nombres relacionados con la naturaleza insular, la gama C-HR híbrida gira en torno a tres acabados: Aire, Alisio y Agua, cuyo denominador común es el sistema de seguridad ‘Safety Sense’ montado como equipo de serie, cuyos elementos más importantes son el Control de Crucero Adaptativo, Sistema Precolisión Frontal con frenada de emergencia y detección de peatones, Avisador de Cambio Involuntario de Carril con Control de la Dirección, Control Inteligente de Luces de Carretera y Reconocimiento de Señales de Tráfico, todo ello complementado con los sistemas tradicionales de seguridad activa y pasiva.

En los niveles de equipamiento superiores se podrán montar asientos calefactados, sistema de entrada inteligente, cristales tintados, tapicería personalizada con asientos parcialmente en cuero, Sistema Avanzado de Asistencia al Aparcamiento, llantas de aleación de 18” y pintura metalizada bitono.

La versión gasolina 1.2 turbo se encuentra disponible únicamente en el acabado Ópalo, que incluye ‘Safety Sense’ y es equivalente al Aire de la oferta híbrida. Su precio de partida arranca en 20.450 euros, que es el de acceso a la gama C-HR.

Al acomodarnos en el habitáculo del C-HR llama la atención el display táctil central de 8” Toyota Touch, que emerge del salpicadero de forma regia, quedando rodeado por una discreta botonería que da continuidad al diamante como elemento de inspiración estilística.

Durante la presentación pasiva no tuvimos ocasión de profundizar en los detalles, pero sí pudimos percibir la calidad que irradia el interior del C-HR, tanto por elección de los materiales como por el ajuste de los distintos elementos, además de su capacidad para dar cabida a cinco adultos sin el menor inconveniente.

Respecto a sus cualidades dinámicas, podremos transmitir nuestras sensaciones una vez lo hayamos probado en nuestras carreteras, si bien Toyota anuncia una excelente agilidad proveniente del centro de gravedad más bajo del segmento, entre otras cosas.

Mecánica híbrida y gasolina
La gama C-HR para Canarias está conformada por un motor 1.2 gasolina turbo de 116 CV, acoplado a un cambio manual de 6 relaciones y tracción delantera, cuyo consumo se sitúa en 5,9 litros/100 km, viéndose beneficiado de un peso inferior en 60 kg (1.320 kg total) respecto al híbrido.

Este último comparte mecánica con el Prius IV, es decir, dispone de la última evolución del HSD (Hybrid Synergy Drive), lo cual le permite obtener un consumo medio de 3,8 litros/100 km.

Para la mecánica de combustión interna se recurre al conocido motor 1.8 gasolina de ciclo Atkinson, que ha recibido una serie de mejoras que optimizan su eficiencia, logrando alcanzar una potencia de 98 CV. En el apartado eléctrico se cuenta con la presencia de dos motores: MG1 y MG2. El primero sirve básicamente como generador, al convertir la potencia sobrante del motor de gasolina en electricidad que se almacena en la batería de hidruro de níquel, y hace además las veces de motor de arranque.

El MG2 es el motor de propulsión eléctrica, que funciona también como generador cuando el vehículo está en modo de frenada regenerativa. Impulsa el vehículo desde el arranque, a baja velocidad y en modo EV (vehículo eléctrico), y es el único modo de propulsión cuando el vehículo funciona en marcha atrás. Su potencia es de 72 CV, que combinada con los 98 CV del motor gasolina da como resultado una potencia conjunta de 122 CV.
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