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Motor 2000
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Lunes, 24 junio - 2019 (13:45 h.)
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T-Cross, la nueva perla de Volkswagen
La firma alemana continúa insistiendo en el segmento más pujante del mercado, tocando ahora la tecla urbana y aprovechando las numerosas bondades del exitoso Polo como base de partida para la recreación de un SUV que roza la perfección, el T-Cross.
0 ComentariosImprimir12-06-2019  |  Aythami Alonso / Fotografía: Micael Löfgren
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Es el recién llegado, el benjamín de la familia SUV de Volkswagen, con hermanos tan imponentes como Touareg, Tiguan y T-Roc, pero no por ello da signos de complejo alguno y es capaz de mostrar rasgos de personalidad implacable, cumpliendo con creces los requisitos que se le suponen a un crossover de ciudad, y atesorando cualidades sobradas para extender su radio de acción más allá de la urbe.


Una de las claves es la alabada plataforma MQB que comparte con el Polo, respecto al cual es 54 mm más largo (4,11 m) y 138 mm más alto (1,58 m), cotas que le confieren una atractiva apariencia SUV. La batalla es ligeramente superior a la de su hermano utilitario, concretamente 12 mm (2.56 m), una distancia entre ejes más que generosa, culpable de que la habitabilidad del T-Cross sea uno de sus mejores argumentos.

Estéticamente, el T-Cross luce un frontal inequívocamente Volkswagen, no solo por la evidencia de su emblema en el centro de la calandra, sino por la tipología de sus grupos ópticos. Su perfil está recorrido por la misma línea de carácter que el Polo, conformada por dos trazos paralelos que refuerzan su dinamismo, dando forma a un hombro musculoso, que queda rematado por unos generosos pasos de rueda que albergan las llantas de 16” en el acabado Edition y Connect; las de 17” de serie en el Design y R-Line; o las de 18” opcionales en R-Line.

La zaga sí es inédita en la familia Volkswagen, luciendo resultona, grácil y de aspecto liviano, recorrida de lado a lado por una franja reflectora que une los pilotos, aunque para sacarnos de dudas, las siglas T-Cross aparecen encastradas en el labio inferior del portón del maletero.

Habitabilidad excepcional
T-Cross es un automóvil muy homogéneo en todos sus apartados, rozando todos ellos el sobresaliente, por lo que resulta complicado destacar alguno sobre el resto. Su espacio habitable raya a un nivel excepcional, al igual que la modulabilidad del mismo, pues los interioristas han introducido un elemento clave en el aprovechamiento del espacio, como es la segunda fila de asientos deslizable 14 cm longitudinalmente.

Esto permite ampliar la capacidad del maletero hasta los 455 litros (10 litros más que el T-Roc), eso sí, sacrificando espacio para las rodillas de los pasajeros posteriores. Con la banqueta en su posición más retrasada, éstos gozan de amplitud sobresaliente, más propia de un compacto que de un utilitario, a lo que se suma el generoso ángulo de apertura de las puertas posteriores, lo que facilita el acceso a la cabina y la maniobra de acomodar a los niños en una sillita infantil.

En cuanto a diseño, la sobriedad típica de los de Wolfsburgo se ve interrumpida por algunos guiños coloristas en varios paneles del salpicadero y en el tapizado multicolor de los asientos, los cuales, por cierto, ofrecen una espléndida sujeción.

La habitual posición elevada de los asientos que ofrece la categoría SUV se ve magnificada en el T-Cross, pues tras haber conducido el Polo nos reencontramos con su sensacional ergonomía, amplificada a través de una visibilidad muy mejorada de lo que nos rodea, aunque en este punto debemos hacer una objeción a la visión lateral, coartada por el grosor del pilar B. La altura de las banquetas delanteras es de 597 mm, y la trasera de 652 mm, 10 cm superior a la del Polo.

La aplicación Volkswagen Connect facilita la vida a bordo del T-Cross a modo de asistente personal. Conecta al conductor y al automóvil, y proporciona información sobre el estado del vehículo, las rutas y el modo de conducción cuando se requiere. Para ello solo se requieren tres cosas: un smartphone, la aplicación Volkswagen Connect (que se puede descargar gratuitamente desde App Store y Google Play) y el T-Cross con su VW Connect DataPlug de serie.

Cuatro son los acabados del nuevo SUV urbano: Edition, Connect, R-Line y Design. Este último es el que nos ha sido cedido por Domingo Alonso, en cuyo equipamiento destacan dos elementos sobre el resto: sistema de infoentretenimiento Composition Media con navegador y pantalla de 8”, además del cuadro de instrumentos digital, configurable desde el propio volante.

En cuanto a dotación de seguridad y ayudas a la conducción, la oferta arranca con una propuesta de serie muy completa, que incluye el sistema de vigilancia Front Assist, junto con el sistema de detección de peatones y la función de frenada de emergencia en ciudad City Emergency Brake; el sistema de aviso de salida del carril Lane Assist, el asistente de arranque en pendiente Hill Start Assist, la protección proactiva de los ocupantes, el sistema de asistencia para cambiar de carril, además del asistente de ángulo muerto y asistente de salida del aparcamiento combinado con éste, todo ello por un precio de partida desde 12.900 euros.

Como elementos opcionales se incluye el sistema de detección del cansancio, el control de crucero adaptativo ACC y el sistema de aparcamiento asistido Park Assist.

Motor 1.0 TSI soberbio
El grado de excelencia que Volkswagen ha logrado en su tricilíndrico 1.0 TSI es sublime, tanto por rumorosidad como por entrega de potencia, especialmente constatable en la versión 115 CV probada. Desde unas escasas 1.800 rpm comienza a respirar con brío, mostrándose solícito a la orden del acelerador, avanzando con energía y decisión, algo impensable hace una década en una unidad de tan solo 999 cc.

La unidad probada monta el cambio manual de 6 relaciones, de accionamiento y escalonamiento exquisitos, pero la guinda del pastel vendría de la mano del cambio DSG7, la mejor transmisión de doble embrague del mercado. Si el cliente dispone de un extra de 1.300 euros, sería una buena decisión invertirlos en este elemento.

Según cifras de homologación, la unidad 1.0 TSI 115 CV acelera de 0 a 100 km/h en 10.2” y su consumo en ciclo WLTP es de 5,8 litros/100km, prácticamente idéntico al que hemos logrado durante esta prueba en condiciones reales de conducción: 5,9 litros/100 km. El próximo mes de diciembre está prevista la llegada del motor 1.5 TSI, cuatro cilindros de 150 CV.

El peso del T-Cross es 100 kg superior (1.250 kg) al del Polo, y su centro de gravedad se encuentra más elevado, a pesar de lo cual muestra un gran aplomo y neutralidad en curva, invitando a una conducción ágil, para lo cual entra en juego el compromiso de dureza aplicado a la suspensión, que igualmente se muestra generosa en cuanto a confort de rodadura y rumorosidad.

El departamento de dinámica vehicular de Wolfsburgo ha realizado un trabajo perfecto en el tacto de conducción, configurando la sensibilidad de la dirección en su grado justo de suavidad y precisión. Lo mismo sucede con el tacto de la palanca de cambios, y la presión de los pedales de freno y embrague. Desde el primer metro al volante del T-Cross tenemos la sensación de que llevamos toda la vida conduciéndolo.
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