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¡Qué suerte! siempre quedan los amigos
Escudería Drago, 40º Aniversario
Hace 40 años, un día como hoy, 24 de junio del año 1971, nació la Escudería Drago, de largo y fructífero historial en la competición, organizando, participando y triunfando en grandes pruebas, pero sobre todo en lo humano y social, cultivando la amistad en su sede como lugar de encuentro para el automovilismo grancanario durante muchos años. Como todo en este mundo: aquel Drago nació, creció, se desarrolló y murió.
19 ComentariosImprimir28-06-2011  |  Juan J. Alonso
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Murió el club, o lo mataron deliberadamente sus últimos dirigentes, ahora no merece la pena recordarlo, pero quedaron las personas. Medio centenar largo de aquellos veteranos que hicieron grande nuestro deporte en los años 70 y 80, se reunieron en este ardiente y sanjuanero 24 de junio en el frescor confortante del Bodegón Vandama, bajo la hospitalidad de los hermanos Cambreleng, Alvarito y Diego, éste también fue destacado piloto con los Fiat Uno Turbo, Alfa 75 Turbo y en aquella competidísima Copa Alcorde-Honda con los Civic 1.6i-16.

Allí, en ese maravilloso valle de picón volcánico, teñido de verde por los viñedos en plena efervescencia, fueron recalando aquellos exescuderos del pasado convertidos en los entrañables amigos del presente. Abrazos interminables, alguna lagrimilla sentimental y un chorro de anécdotas de las carreras, de aquellos gloriosos tiempos en los que no nos había invadido la electrónica y todo se solucionaba a base de mucho ingenio, de lima, fresa y pulimento, de inventar escapes, de cepillar culatas, de acoplar cambios de relación cerrada y dientes rectos, de repasar chiclés, de carburadores “gordos” que se afinaban auscultando la aspiración con una trompetilla., y los maestros más virgueros hasta con un fonendoscopio, tubarros que por lo común empeoraban las prestaciones, pero nos llenaban de sonidos maravillosos al mezclarse con la aspiración, aletas ensanchadas por chapistas virtuosos del martillo... Todos grandes genios con unas increíbles doses de talento e inventiva. Un mundo pasado, pero que existió e hizo grande este nuestro querido deporte para disfrutarlo todos en las numerosas subidas de la época, o en aquellos rallies que parecían no tener fin, prolongados en días y noches con treinta tramos o más, y una veintena de ellos distintos, eran carreras para atletas, con coches sin dirección asistida, cambio manual y frenos sin servo.

Han sido unas horas de especial convivencia quizá irrepetible, con un ambiente entrañable y que jamás podrá ser olvidado por los que tuvimos la suerte de vivirlo.

A la convocatoria, casi espontánea, acudió medio centenar largo de aquellos que, en una forma u otra, forjaron la historia de nuestro automovilismo. Faltaron algunos, es lógico, pero a los que más echamos en falta es aquellos que de ninguna forma podrían asistir... por esa suprema razón de que ya no están entre nosotros.

Quiero empezar destacando a Eduardo Rivero Crujera, porque se desplazó para este acto desde Sevilla, donde reside desde hace años. Fue vocal de la primera junta directiva draguista y piloto con aquel impoluto Ford Escort pintado de negro y dorado con los colores oficiales de Lotus. Actualmente corre el Campeonato de Velocidad de Andalucía con un Alfa Romeo 2000 GTAm. Me impresionó verle llorar como un niño en el reencuentro con sus excompañeros.

Por veteranía tengo que citar a Jesús Benjumea Ferrer, prototipo de piloto gentleman con el Lotus Elan y después con aquel Porsche que lució en la jornada inaugural del Jarama, donde fueron invitados un buen número de pilotos canarios, porque entonces tenían los mejores coches del parque nacional. Más tarde, “Jechu” fue presidente de la Federación de Las Palmas, cuya sede estaba anexa al local de la Escudería Drago.

No quiero establecer rangos de preferencia en el orden al nombrarlos, por eso que nadie se pique. Pero tengo que citar muy especialmente a Hilario Gómez del Rosario, compañero luchador en los primeros y difíciles tiempos de la Escudería, además piloto con aquel maravilloso Lancia, y después imbatible y campeonísimo en Montaña con el Fórmula Lince. “Yayuco” tuvo el detalle de elaborar y regalar a cada uno de los asistentes un artístico pin conmemorativo con el primer escudo del Club: un drago y un BMW 2002.

¡Qué decir de Medardo Pérez! que fue mi primer copiloto, chocamos tras pasar la meta del último tramo y me condenó “casi de por vida” a que fuera yo el que ocupara el asiento de los sustos, que por suerte se convirtieron en tantas victorias que es imposible recordar una a una.

Orlando Alonso, que ha sido uno de los que más ha movido este encuentro, y fue el primer “golfista” de España con sus GTI de Grupo 1, después de Grupo N y de Grupo A, aquel maravilloso GC-0100 J que aún recuerdan los buenos aficionados. Por si fuera poco, como empresario creó la monomarca VW Golf GTI. Todo un carácter en el pilotaje que después demostró también al volante de varios Renault y de un BMW 325. Con Orlando, su copiloto y gran amigo Pedro Díaz, que aún sigue ligado al deporte como experto Comisario Deportivo.

Miguel Ángel Toledo el “kíkere”, vocal de la Escudería, y sus primeros tiempos asiduo visitante de la sede de la Federación Española en Madrid, hasta conseguir que nos admitieran un calendario para la temporada 72. Ya desde jovencito tenía cierta aversión a la clase médica ya desde entonces, como en la primera Subida de Fataga, donde se picó con el doctor Fernando Fernández y lanzó aquella famosa frase “gano o me mato”. No ocurrió ni una cosa ni otra, pero si sufrió un espeluznante vuelco y el médico tinerfeño se ratificaba en su dictamen previo de que “no estaba en condiciones sicológicas para pilotar”. ¡Qué historias!.

Uno que sigue en activo, ahora en la regularidad con su Fiat 124 Abarth, es José Manuel Ucha que tuvo el honor de ganar con un Fiat 128 el primer Rallye Islas Canarias con una etapa en Gran Canaria y otra en Tenerife y que solo terminaron ¡cuatro coches!. Después pilotó un Isuzu Gemini, un Seat 127 “atómico” y un Golf GTI.

Junto con Ucha llegaron en un taxi Jesús Segura y José Sarmiento, con la orden de que les recogiera tras el café copa/s y puro, para templar ambiente al máximo. Uno y otro escuderos fundadores y pilotos de sendos Alfa Romeo, Suso un Giulia Junior 1300 y “Josarmi” un GTV 1750, para después pasarse a los monoplazas, corriendo con éxito en subidas de todas las islas.

El para mi muy querido Diego Suárez, ejemplo de caballerosidad en el deporte, que manejó motos, coches varios, un monoplaza y, sobre todo, aquel coche imperial que vino del sol naciente, el Honda Civic con el que asombró a propios extraños en montaña y rallies, y que después dedicó a las competiciones en el Circuito Islas Canarias, donde el bueno de Diego fue bautizado como el “rey de la tierra”. Hay que resaltar también la implantación de la Copa Alcorde-Honda durante su larga etapa como gerente de la marca en Las Palmas.

José María Herrero, copiloto de Diego en muchas ocasiones, era -y seguro que sigue siendo- un virtuoso de las matemáticas y con una caligrafía realmente monjil. Cuando aún no había proceso de datos, se le solicitaba el terminar el rallye de turno para que se fajase con las clasificaciones, empleando, calma, paciencia y buena letra. Jamás nadie protestó de sus cálculos, ni tampoco “barrió para casa”.

Manuel Acosta, uno de los más activos en todas las facetas del deporte, tanto como piloto con sus inmerables modelos Toyota hasta el último Ferrari con el que ha sido Campeón Regional de Velocidad. Como ejecutivo de Toyota Canarias fue promotor de varias copas monomarca, que han sido récord en cantidad y calidad de participantes, así como en dotación de premios en metálico.

Repartiendo abrazos para celebrar sus “recién estrenados 60” y acompañado de su ilustre copiloto José Sarmiento Marín, llegó Carlos Alonso-Lamberti, una de las figuras más señeras del automovilismo canario. Coleccionista de victorias con Fiat Abarth, Opel Ascona 2000 y 400, Manta 400, varios Alfa 75, el exuberante y mundialista Nissan Pulsar GT-R y por último, montañero con la barqueta Osella.

En la reunión coincidieron los Miguel Ángel Domínguez, que son dos y no uno. El Arias, bautizado “Mike” como nombre de guerra, que en los años 60 tuvo la suerte de pilotar uno de aquellos legendarios Sunbeam Tiger de incontables caballos, recordman de la histórica Subida a Tafira, y después se hizo con uno de los mundialistas Mitsubishi Lancer GSR con volante a la derecha, y por último con un Talbot Sunbeam Lotus. Con ambos vehículos ganó varias carreras, recuerdo ahora los rallies Isla de Lanzarote y Ciudad de Telde.

El otro Domínguez homólogo, más joven, pero también veterano, fue piloto y sobre todo un gran copiloto, para terminar como organizador de rallies, montaña, velocidad y ahora también presidente en funciones de la Federación de Las Palmas. Tuvola idea de regalar un ejemplar del magnífico libro conmemorativo de los “50 Años del Rallye Isla de Gran Canaria” a cada asistente del grupo de 40 firmantes del acta constitucional de Escudería Drago... y le llovieron los compromisos, por suerte tenía en el coche una reserva “por si acaso”.

Además se da la circunstancia de que en “in ilo tempore” ambos Domínguez corrieron con el mismo tiempo de vehículo: Simca Rallye.

Genio y figura inigualables. Juan Alfonso Rodríguez Díaz, empezó con un Renault R8 Gordini, después pasó el motor a un Matra Djet 5S y cuando lo arrancaron salió disparado ¡marcha atrás...! Su gran época fue la del Triumph Dolomite Sprint, el terror del Grupo 1. Propietario del Circuito Islas Canarias, fue promotor de innumerables carreras de Velocidad, Resistencia, Rallyesprint, Rallye-fórmula y, sobre todo “obrero sin sueldo” de la Carrera de Campeones, quizá algún día cobre...

Amigo, compañero y gran persona a la que estimo deforma muy especial, Orlando Yánez “el fotógrafo” y colaborador y copiloto de varios pilotos, y mentor de la Copa Toyota Yaris. Pero desde sus tiempos de quinceañero, sacrificado banderillero de los que pasaban más de un día tirado en los tramos con una botella de agua, un bocadillo y una manzana ¡y sin cobrar un duro! solo para vivir su fran afición por las carreras.

Enrique Rubio fue otro piloto de larga y fructífera trayectoria con Toyota Starlet y Renault 5 GT Turbo, el “culo gordo” que aún conserva impoluto entre varios clásicos más. Comisario deportivo no solo en Canarias, sino incluso en el Gran Premio de España de F1, es además un gran mecenas al soportar económicamente desde hace varias temporadas la Copa Toyota Enma 2RM, así como sendos Trofeos de Promoción en asfalto y tierra.

Copiloto de Enrique, y también de José Manuel Ucha, el inefable Juan Luis Delgado, hoy un consumado especialista en la restauración de vehícuios clásicos y antiguos. Una profesión envidable, porque da nueva vida a esas joyas históricas, y lo que es más importante: disfruta con su trabajo, como gran amante del automóvil.

Mario Álamo Igeño se presentó mostrando orgullosamente su carnet de socio fundador de la Escudería Drago, que aún conserva con máximo cariño. Él y su hermano Roberto, se preparaban aquellos terroríficos Mini Cooper con las trompetas de admisión sobresaliendo verticalmente del capó. Se deberían de haber llamo Álamo “Ingenio” en lugar de Igeño.

Miguel Montes Herrera, que comenzó corriendo en un Simca 1000 con el seudónimo de “Chris-Craft” y que luego pilotó un Autobianchi Abarth. Tuvo una tienda de complementos racing, creo que era “Rallye Sport”, y fue presidente de la Escudería Drago, pero sobre todo Director de Carrera, casi “vitalicio” del Rallye El Corte Inglés, hasta que esta prueba cambio a otras manos y a otros aires distintos.

Pareja “de hecho”, por su gran amistad -no piensen mal- y como compañeros en la competición, los teldenses Paco Naranjo y Paco Santiago, el casi eterno alcalde, que tuvieron como tantos sus grandes aventuras automovilísticas, juntos o por separado. Ahora Naranjo le da a los barcos y las motos de trial, y el munícipe, más tranquilo, a los coches clásicos.

José Sergio Calvo Acosta, el popular “Picholi”, tuvo una trayectoria tan corta como intensa, primero con un valioso Alfa GTA 1600, con carrocería de aluminio que destruyó en la primera y única Subida del Goro que se ha disputado. Después, con un Alfa Romeo 2000 GTV era absolutamente inalcanzable en Grupo 1. Su empresa “Picholi Informática” fue a principios de los 80 la pionera en el tratamiento informático de las competiciones, especialmente los rallies, labor que desarrolló durante casi dos décadas.

Carlos Gaztañaga, el eterno presidente de la Federación Canaria, pero que nadie recuerda en su faceta deportiva, simplemente porque corría con el seudónimo de “Tahor” y su compañero en rallies era “Protón”, de éste si que de verdad no recuerdo el nombre.

Otro escudero de Drago en los años 80 fue José Víctor Rodríguez, más conocido como “el médico de la Federación” ya en sus tiempos de piloto con el Mazda 626 de preparación artesanal, demostró el que sigue siendo su carácter desprendido y servicial. En un rallye de Telde tuvo el detalle de remolcar a un coche averiado -creo recordar que era el Opel Kadett GT/E de Paco Ortega “el carnicero”- lo que le costó unos cuantos minutos de penalización y terminar con el embrague hecho polvo.

Santiago Castellano, el “tiralíneas” fue compañero -que no rival- cuando hice mi tímido debut como piloto en la Subida a Tafira y después fue los que más empujó para el nacimiento de la Escudería. Tuvo un establecimiento de artículos y preparaciones para la competición en la Avenida Mesa y López, y trajo aquel singular Fórmula Clubman U2 con motor Ford, aunque sus grandes éxitos los logró con el BMW 2002 Turbo, blanco y siempre presentado como recién salido de la fabrica. “Chago” fue el primero que estableció una escuela de pilotos con el patrocinio de Domingo Alonso, y allí se hicieron muchos y buenos pilotos, entre ellos debo mencionar a mi hijo Flavio.

Aquel singular monoplaza Clubman también lo pilotó Fernando Cabrera Barbuzano, entusiasta y benefactor de las competiciones con el patrocinio de la firma Fagor. También fue copiloto destacado, incluso hasta en los últimos tiempos como navegante en Regularidad de Manolo Verona, el poseedor de una colección de coches clásicos e históricos, así como motocicletas antiguas de incalculable valor. El amigo Verona nos puso “los cuernos” en esta ocasión, pero se lo perdono porque las excusas fueron muy veraces.

No ha cambiado nada, sigue tan alocado como cuando debutó en Juncalillo con un MG Midget, José Luis Marrero Fernández -tengo que nombrarlo por el “Telediario” para que los veteranos se acuerden- por sus manos pasaron sucesivamente varios vehículos: BMW 2002 Alpina, Toyota Celica... siempre rapidísimo, pero sus grandes demostraciones fueron en la época del Fórmula Selex, con el que siempre estaba en el podio de las pruebas de montaña.

Tengo que recordar a otro de los pilotos más viscerales de la época y que además vino desde Fuerteventura para abrazar a sus amigos. Jesús “Suso” Cabral, siempre rápido con aquel Alfa Romeo Giulia Súper de color blanco, después con un BMW, y gran mecánico de varias monturas destacadas, profesión que sigue desempeñando en la Maxorata.

No ha corrido nunca, pero quizá ha pasado tantos nervios y apuros como los propios pilotos. Me refiero a Jorge Carballo, jefe de prensa en todos los rallies de la Escudería Drago, especialmente en los Maspalomas y El Corte Inglés, sobre todo en la época verdaderamente heroica, cuando aún no había llegado internet ni el correo electrónico. Fue, y lo sigue siendo, un gran profesional del periodismo que no quiso perder la oportunidad de compartir con aquellos que tanto había nombrado en sus crónicas y comunicados.

José Ramírez Mesa, “”Pepe” Ramírez, también de los fundadores, como empleado bancario fue el segundo y por largo tiempo tesorero de la Escudería. Piloto de un Morris Mini, después derivó hacia el copilotaje, en el que sigue actualmente en Regularidad y viviendo los clásicos desde el Club de Automóviles Antiguos de Las Palmas.

José Ortega Quesada “Café Ortega” -hay que aprovechar la publicidad- es en la actualidad vicepresidente del Club de Automóviles Antiguos, siguiendo con la afición a las vicepresidencias que ya ostentó en los primeros tiempos de la Escudería Drago, cuando corría primero con un Alfa Romeo 2000 GTV y después con un BMW 2002 Alpina de Grupo 1. También formó equipo copilotando al recordado Ángel Dávila q.e.p.d. Actualmente hace regularidad con un BMW 1602 decorado igual que aquel Alpina de los felices 70.

No podía faltar un virtuoso de la mecánica. Emilio Peral, que fuera jefe de taller en BMW-Sauermann y después en Alfa Romeo, que fue cuando pasó por sus manos aquella indómita y casi única barqueta Alfa Romeo PT 33 TT3, con sus más 600 CV, una de las doce unidades que se fabricaron y que trajo Eugenio Montoro q.e.p.d, la cual pilotaron también Jerónimo Rodríguez y Pedro Estévez, pero que no llegaron a ganar ninguna carrera, porque aquel chorro de potencia era incontrolable en los trazados de montaña.

Otros pilotos de Alfa Romeo fueron Carlos Toledo y Juan Miguel Frade. El primero con un Giulia Super y después con un 2000 GTV de notables éxitos en Grupo N, Toledo fue el primer piloto de Las Palmas que utilizó como seudónimo un nombre comercial “Appla”, que era algo así como un jugo de manzana, creo recordar. “Tito” Frade corría con un Alfasud 1500, pero fue mayor su actividad en la Escudería se desarrolló como componente del equipo organizador del Rallye El Corte Inglés.

Un hombre que no entendía de coches, y lo decía sin ambages, era José Valido Socorro, sin embargo su trabajo fue duro y en la oscuridad como secretario del Comité Organizador del Rallye El Corte Inglés en su época más brillante, cuando lo organizaba la Escudería Drago y gracias a su eficaz gestión pasaron por la isla las grandes monturas de Grupo B y los mejores pilotos del momento.

Manuel Ortiz Bravo de Laguna fue otra de las personas claves en el devenir de la Escudería. Pasada su época de piloto con un Mini y un MG B, tuvo una gran gestión como presidente cuando el Rallye de Maspalomas ingresó en el Campeonato de Europa y se dieron los primeros impulsos al Rallye El Corte Inglés.

Nunca pilotaron, al menos yo no lo recuerdo, pero no por eso he de dejar de mencionar la labor de José Manuel Correas Suárez, que con 18 años era el socio más joven de la Escudería y de los más entusiastas en el trabajo, así como de Rafael Mujica Arencibia, en distintas épocas piezas clave en los comités organizadores de los rallies de Maspalomas y El Corte Inglés.

Ettore Graziani, después de conocer el pilotaje con un VW Golf GTI, y después sobre un Honda Civic, descubrió que su vocación estaba en las labores de organización, siendo componente del aquel gran equipo que tanta glria dio al Rallye El Corte Inglés de sus mejores timpos.

José Tomás Medina Benítez fue de los pioneros de la Escudería Drago y copiloto de Manuel Rodríguez en el inicial Seat 1430 “Juncosa” y para distinguirse de los demás llevaban un parasol con la leyenda “Equipo de Telde”. Pasado un tiempo, se creó precisamente una filial denominada Escudería Drago-Telde, hasta que con los años quedó como Escudería Telde, que es la que está funcionando actualmente.

Manuel Aguiar Domínguez, otro médico dentro de las carreras. No podía ser de otra manera, siendo hijo de un ilustre prohombre también médico y piloto. Gran animador y compañero de aquella Challenge Golf GTI creada por Orlando Alonso y por la que pasaron notables figuras de la época.

Personaje entrañable donde los haya, Teófilo Ojeda Suárez al que llamábamos “Mata Hari” no recuerdo el porqué. Pilotaba un MIni y durante mucho tiempo se involucró en tareas de trabajo por la Escudería, Hoy es un alto ejecutivo de la compañía Texaco.

Cándido González empezó en la Escudería Drago corriendo con un Mini y tiempo después formó parte del equipo fundador de la Escudería Aterura. Hoy se dedica a coleccionar clásicos, pero sus hijos Alejandro y Esther son continuadores de la afición por el deporte como miembros del equipo de trabajo de la Federación de Las Palmas. Cándido es otro de esos pilotos que ha sido alcalde de su municipio, en este caso la Villa de Teror.

José Luis Newman Tremearne fue el “copiloto comodín”, siempre servicial y atento a formar equipo con quien fuera, desde el el piloto más renombrado hasta el más modesto, haciendo gala de su caballerosidad y bonhomía.

También llegó, casi repescado a última hora “El Chispa”, Miguel Ángel Suárez Guerra. Hombre de fe, porque sigue actualmente en la brecha organizativa del Rallye el Corte Inglés. Ha sido cronometrador, comisario deportivo, director de carrera... un autentico quemado de las competiciones. Guarda en su casa de Arucas los restos del naufragio de la Escudería Drago: archivos, documentos, trofeos, fotografías... Espero que lo siga cuidando con esmero, por es una parte valiosa de nuestra historia social y deportiva.

He dejado para el final a Pepe Monzón Júnior, hijo del laureado piloto Pepe Monzón, q.e.p.d. que fue socio fundador de la Escudería Drago y cuyo empuje sirvió para su ejemplo fuera seguido por los jóvenes que empezaban . Pepito “no tenía edad” en aquellos primeros avatares, pero por su inflamada afición ha creado una web dedicada a la memoria de su padre, y porque ha escrito y editado el único libro dedicado a la prehistoria del Motociclismo en Canarias, se merecía estar en este acto. Además llevó una caja con fotos antiguas que fueron “devoradas” con los ojos por los veteranos.

Sentí enormemente la cancelación que, en el “último minuto”, me comunicaba Manuel de Aguilar Hernández, que fue el “cónsul” de la Escudería Drago en Madrid, al igual que Toledo solucionando burocracias varias en la Federación Española a base de inagotable y consistente pachorra canaria. Después gran piloto con Alfa Romeo, Toyota Celica y Opel Kadett GT/E, ganando uno de aquellos demoledores e interminables Islas Canarias, Campeonato de España. Del BMW 2002 pasamos un tupido velo...

Estos son los que escuderos de la extinta Drago, y hoy -todos- mis muy queridos amigos a los que de he pedir disculpas por ”despacharlos” a vuela pluma con unas lmitadas lineas, cuando de sólo de alguno de ellos se podría hasta escribir un libro, y con el conjunto casi una enciclopedia del automovilismo canario; quizá, quien sabe, si la fortuna cambia, hasta eso sea posible para conmemorar el cincuentenario... De momento, mi abrazo colectivo que hago público aquí con agradecimiento, admiración por sus hechos deportivos y humanos.

También quiero pedirles disculpas porque, como escudero expulsado en su día -y no por falta de pago- me he tomado la libertad de haber utilizado a la inexistente Escudería Drago como leit motiv para estimular esta reunión, al fin y al cabo el nexo común que nos une a todos, sin que esta circunstancia conlleve ningún otro tipo de connotación, y mucho menos algo así como la refundación del club, que se comentaba en algún corrillo. No parece viable
en los tiempos actuales, aunque si alguno se siente capacitado, hágalo, pero que no cuente conmigo.

El inagotable Toledo ya estaba dando vueltas a la posibilidad de celebrar el próximo años el 40ª aniversario de la Subida de Jundalillo, donde se está desarrollando explendidamente un drago que trajo desde Tenerife Andrés Medina Galindo q.e.p.d en la carrera conmemorativa del 25º Aniversario de la Escudería Drago.

Como expresidentes de la Escudería pronunciaron unas palabras el que esto escribe, Miguel Montes, Carlos Toledo y Manuel Ortíz Bravo de Laguna, que tuvo un emocionado recuerdo para aquellos que se fueron quedando en el camio vital: Martín Miret Bravo de Laguna, José María Dávila Moreno, Eugenio Montoro Martinón, Elías Adel Hatoum, José Luis García Prieto, Hard Günter, Ángel Dávila Falcón y Eduardo Cardona, último presidente. El nombre de cada uno fue refrendado por una salva de aplausos teñida de honda emoción y con más de una lágrima furtiva.

Seguramente para una gran mayoría hoy se ha hecho realidad aquello de “recordar es volver a vivir”, y para muchos habrá desfilado en estas horas no la película de una vida deportiva, sino una superproducción en pantalla gigante y en tres dimensiones.

“Murió el hombre, pero no la raza”, glosan Los Sabandeños en su “Cantata del Mencey Loco”... Murió la Escudería Drago, pero quedan los amigos que la hicieron grande... ¡qué gran suerte!

Corolario
Todos estos personajes, escenas y vivencias de la jornada, fueron inmortalizados fotográficamente por el muy querido compañero y artista Micael Löfgren, que en su afán de virtuoso de la imagen, las ha obtenido con una cámara del año 1936!!! creo que se ha pasado en la antigüedad, pero a los genios hay que dejarles con sus divinas locuras.

Las imágenes recogidas hoy, serán objeto de una futura y original exposición fotográfica en la que los pilotos aparecerán con algunos de sus vehículos.
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Comentarios · 19
9 · PEPE SARMIENTO 27-06-2011 07:55 h.
Ya hice el comentario partcular a J.José, pero lo quiero hacer público porque se lo merece, fué un día grande para los viejos "ROQUEROS DEL AUTOMOVILISMO" reunir a tantos amigos de la época, tan emotivo, se olía aceite racing quemada y derrapes en el restaurante "VANDAMA" con V.parecía un circuito preparado para la ocación, con los comentarios con los amigos contanto las batallas de antaño, solo faltaban los cohes, los pilotos estaban.ÑO nos estamos haciendo mayores,"PERO JOVEN DE ESPIRITU", cuanto daríamos por volver atrás y vivirlo de nuevo. Bueno J.José, todo esto gracias a tí,me atrevo en nombre de todos los escuderos a darte las "GRACIAS MILES" por lo conseguido, sigue así, HASTA SIEMPRE.
8 · Teodoro Vega 25-06-2011 20:37 h.
Muchas felicidades por haber vuelto a reunirse los escuderos de la Drago por que son parte de nuestra historia automovlisticay es bonto recordarsela a los mas jovenes
7 · Miguel A. Toledo 25-06-2011 20:33 h.
el espirutu Drago se manifieste de la forma que vivimos ayer no puede morir como bien dije solo voy a hacer de Gestor, creo que en breve estará debidamente documentada, dices que no cuente contigo, contigo siempre hay que contar, pese a que en muchas ocasiones no estes de acuerdo conmigo. Referente a la Subida de Juncalillo del proximo año por su 40 aniversario también estoy trabajando en ello, sabes que como buen Kikere soy luchador y no cedo en mi empeño pero tambien es verdad que hace falta un Cabeza de Hierro, bien no quiero cansar con mis sentimentalismos y si una vez más Felicitarte por esa labor tan árdua que has hecho para reencontrarnos.
6 · Miguel A. Toledo 25-06-2011 20:33 h.
Una vez mas agradecer a Juan José Alonso el empeño que puso para sacar este reencuentro adelante, el marco elegido fué inmejorable y el ambiente salta a la vista. Como bien saben el ambiente estaba cargado de emociones recuerdos y un etc. que como dice Juan José para escribir una enciclopedia, pues bien donde yo quiero llegar es al punto donde pedí la palabra y ahí ya me desrrumbé recordando aquellos amigos que no están con nosotros y ante esa traición que me jugó mi sentimientos se me quedó la mente en blanco y no pude manifestar lo que en este momento voy a hacer y es querido amigo Juan José que la Escudería está viva, estoy haciendo las gestiones para que no quede en el baúl de los recuerdos, la Escudería es Historia, pero lo que no puedo permitir es que pase a la historia, mientras
5 · Pancho 25-06-2011 15:09 h.
Sumando los clásicos que ahora empiezan a hacer regularidad en Montaña, podría ser algo muy muy bonito y que deberia servir tambien para hermanar a sos que andan peleados sin sentido alguno.
4 · veterano anónimo 25-06-2011 12:28 h.
Importante idea recuperar la Subida de Juncalilo. Ojalá seauna realidad y no producto de esos momentos de euforia.
3 · Jorge L. Carballo 25-06-2011 11:22 h.
Mi más cordial enhorabuena por la celebración del 40 aniversario de la Escudería Drago. Yo no fui piloto, ni tuve licencia, ni fui socio de la escudería, pero tuve el honor de trabajar codo a codo con sus proyectos durante más de 30 años, primero difundiendo sus actividades como jefe de deportes de la Agencia EFE, y luego como jefe de prensa del Rallye El Corte Ingles. Total acierto con la comida, con platos variados para facilitar el dialogo, la comunicación y disfrutar de las vivencias y recuerdos del más de medio centenar de asistentes al magnífico Bodegón Vandama. Es muy difícil conseguir semejante asistencia con tal pedigrí deportivo.
2 · Iván Bethencourt 24-06-2011 21:47 h.
Si no recuerdo mal, el nombre de Protón es Eduardo Milla, el cual, trabajando yo en SAVEHSA, nos compró uno de aquellos espectaculares Renault 5 Turbo, inicialmente de color gris plata y posteriormente de blanco.
1 · Tato Suarez 24-06-2011 19:44 h.
Muchas Felicidades por sus 40 años de historia vivida solo por ustedes. He tenido el honor de correr por esta escuderia el año 2000 giado por el amigo Miguel Angel "El Chispa" dejandome una pegatinas y tres camisetas. Gracias y de nuevo FELICIDADES, CAMPEONES DE LOS DE ANTES.
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