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Motor 2000
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Viernes, 24 septiembre - 2021 (01:18 h.)
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El nuevo utilitario japonés tiene un acercamiento hacia el conductor masculino
Toyota Yaris 1.3 Olivina
Toyota había anunciado su propósito de convertir la tercera generación del Yaris en un producto más neutro, intentando minimizar la feminidad de sus ediciones anteriores con el propósito de abrir el abanico de usuarios potenciales, y tras haber tenido contacto con la versión Olivina, propulsada por el motor 1.33, podemos asegurar que el objetivo ha sido cumplido con creces.
0 ComentariosImprimir02-11-2011  |  Aythami Alonso/Fotos: Micael Löfgren
Y este objetivo de masculinización del nuevo Yaris se aprecia desde el primer contacto visual, destacando los rasgos más marcados, tanto en las líneas del perfil como en el frontal, donde la nueva imagen corporativa queda patente con la nariz presidida por el emergente logotipo Toyota y los grupos ópticos de generosas dimensiones, pero ahora más rectilíneos y alargados, sin tanta curvatura como en las dos ediciones previas.

Lo mismo sucede en la zaga, cargada de aristas y con un paragolpes prominente, sobre el que encaja el portón del maletero, lo cual difiere muchísimo del estilo discreto de su precedente, en clara sintonía con el Auris.

El redimensionamiento del Yaris III ha traído consigo un importante aspecto global, principalmente por la reducción de la altura del techo, ampliación de la longitud total y mayor distancia entre ejes, proporcionándole una superior compacidad visual y apariencia deportiva, que encaja perfectamente con las preferencias de los usuarios masculinos de este segmento. ¿Supone ello una pérdida de cuota de mercado femíneo? Absolutamente no, puesto que el nuevo Yaris sigue disponiendo de un sutil toque femenino, coincidiendo además que los modelos de la competencia han apostado igualmente por endurecer los rasgos de sus utilitarios y hacerlos más agresivos, en función de la evolución de la propia sociedad, en la que el estereotipo de mujer frágil ha ido desapareciendo.

Interior completamente rediseñado
Acomodarse en el habitáculo del nuevo Yaris supone hacer borrón y cuente nueva respecto al modelo anterior, retornando todo el cuadro de instrumentos al área tras el volante, con tres esferas, donde la central está dedicada a velocímetro, la izquierda a tacómetro y la derecha a nivel de combustible y otros datos anexos, quedando todo el conjunto unos 40 mm. más bajo, lo que beneficia la visibilidad de la carretera.

Este reposicionamiento implica que la parte central del tablero haya quedado totalmente despejada y diáfana, siendo ocupada por sendos difusores del sistema de ventilación, cuyas formas rectilíneas contrastan enormemente con las anteriores ondas y suavidad de líneas, que han dado paso a un estilo mucho más rotundo, masculino, europeizado.

El material plástico de la parte superior del salpicadero tiene una gran rigidez, unida a una textura suave pero muy marcada, gracias a la cual se obtiene sensación de amplitud hasta la base del parabrisas, del que destaca la escobilla monobrazo encargada de barrer su superficie por medio de una cinemática optimizada para abarcar la práctica totalidad del plano acristalado.

Como era de esperar en un cambio de enfoque como el sufrido por el Yaris 2012, el tacto de los mandos de conducción ha sido convenientemente modificado, comenzando por el pedal de freno, de acción mucho más inmediata, y siguiendo con el manejo de la palanca de cambios, más precisa y de recorrido acortado. La dirección sigue siendo blanda, de carácter urbano, pero el plano del volante se sitúa más vertical.

A todo esto se une una mayor habitabilidad, especialmente en las plazas traseras, que se han visto beneficiadas del incremento de la batalla en 50 mm, lo que supone un mayor espacio para las rodillas y un nivel de accesibilidad a través de la puertas traseras de los mejores de la categoría.

Es de destacar igualmente el sistema multimedia Toyota Touch & Go, de serie en el acabado Olivina, que abarca el equipo de Audio –AM/FM y CD/MP3- un puerto USB, bluetooth, ordenador de a bordo, navegador con mapa de carreteras y avisador de radares, etc.; todo un lujo hasta ahora reservado a modelos de segmentos superiores, pero que tiene, bajo nuestra opinión, un detalle mejorable, como es el vidrio antireflejos de la pantalla táctil de 6,1”, la cual bajo ciertas circunstancia de incidencia de la luz exterior ve mermada la visibilidad de la información proyectada.

Motor 1.33 de 99 CV
La motorización tope de la gama Yaris es el conocido 1.33 VVT-i de distribución variable doble, es decir, de la leva de admisión y de escape, sistema que le confiere una manejabilidad exquisita, con una potencia más que suficiente para circular con alegría sin que los consumos se disparen. De hecho, la cifra media anunciada por el fabricante es de 5,2 lit/100 kms, beneficiándose del sistema Start & Stop que apaga el motor cuando pasamos a 0 km/h y ponemos el cambio en punto muerto. Al pisar el embrague para reemprender la marcha, el motor de arranque actúa sobre el volante de inercia y hace recobrar la vida en cuestión de décimas y sin apenas vibraciones ni rumorosidad.

El complemento perfecto a este motor es el cambio manual de seis marchas, cuyo escalonamiento entre segunda, tercera y cuarta resulta inmejorable, precisamente en las relaciones más utilizadas en la red viaria de nuestro archipiélago, en la que quinta y sexta se insertan en autovía o autopista únicamente. A ello se suma una gran precisión y recorrido contenido de la palanca, como decíamos en los primeros párrafos, y que el conductor varón agradecerá, pues aporta mayor sensación de dominio, lo mismo que el sistema de control de estabilidad VSC, que se encarga mediante el control de la mariposa de inyección y el ABS de devolver el vehículo a su estado de equilibrio.

La suspensión dispone un buen compromiso entre confort y estabilidad, con una particularidad valorada por los conductores más expertos, como es la diligencia del morro para iniciar la curva, permitiendo una conducción muy precisa, en donde la sensación que nos transmite el nuevo Yaris es de confianza y control de la situación.

Su precio, 15.200 euros, resulta competitivo si tenemos en cuenta el amplio equipamiento que ofrece y añadimos algo en lo que Toyota es líder: valor residual en el momento de vender el vehículo.

En definitiva, que las valoraciones previas que habíamos publicado en el avance del Yaris NG no solo se han cumplido, sino que han sido superadas tras haber tenido un contacto directo al volante del mismo.
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