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Motor 2000
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Sábado, 15 agosto - 2020 (11:54 h.)
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El nuevo deportivo nipón es, ante todo, muy divertido
Toyota GT86, dinamismo puro
Aunque han pasado doce años desde que Toyota lanzó su último deportivo, el Celica VII, lo cierto es que su capacidad para fabricar un coche pasional no solo no ha flaqueado, sino que ajustándose a un estricto guión medioambiental ha sabido interpretar la palabra “diversión”.
1 ComentariosImprimir30-07-2012  |  Aythami Alonso / Fotos: Micael Löfgren
Agradecimiento: Circuito de Maspalomas

Recuerdo perfectamente el Celica TSport del año 2000, un vehículo de tracción delantera, con caja de seis marchas y motor 1.8 de 197 CV a 7.600 rpm, que había que mantener alegre para poder sacarle provecho. El nuevo modelo que recoge el testigo tan solo conserva las seis velocidades, ya que de resto prácticamente todo ha cambiado, aunque no lo parezca.

El desarrollo conceptual del GT86 está inspirado en modelos míticos como el Sports 800 y 2000GT, aunque técnicamente gira en torno al propulsor FA20 de origen Subaru, y que por sus peculiares características permite aplicar una serie de soluciones encaminadas a enfatizar el aspecto dinámico de la conducción, en la que se ha buscado retrasar y bajar al máximo posible el centro de gravedad -460 mm altura- a fin de transmitir sensaciones de vehículo de competición, más allá de la dureza de pedal de freno y suspensión.

Para ello, lo más razonable era recurrir al propulsor más plano del mercado, un boxer de cuatro cilindros, que al abrir el capó se nos aparece bastante pegado al pavimento, y a continuación la caja de cambios longitudinal, muy desplazada hacia la cabina, lo cual ha permitido obtener un reparto de masas perfecto de 53/47 –del/tras- un equilibrio que favorece muchísimo el guiado del morro y transmite una excepcional sensación de seguridad ante la ausencia de flotabilidad, muy común por contra en vehículos con motor central o trasero.

Y es que los ingenieros japoneses han antepuesto la manejabilidad a las prestaciones, lo cual es un acierto y una forma de no perder de un plumazo su aura de marca ecológica, ya que en conducción normalizada el “Tobaru” consume 7,1 litros. Pero no crean que en uso extremo, como pueden ser tres vueltas al límite en circuito cerrado, el consumo se dispara, pues se sitúa en unos razonables 17.6 litros, una cifra aparentemente elevada pero que nunca será alcanzada ni en la más revirada carretera de montaña.

Y es en ese tipo de vía –la montaña- donde el GT86 se muestra realmente cómodo y hacia donde intuyo que se han dirigido todos los esfuerzos y énfasis del equipo de desarrollo, que ha logrado calibrar una parte ciclo soberbia, inmejorable, divertida, precisa, pasional, que permite enlazar una curva tras otra con una leve tendencia a sobrevirar, rápidamente aplacada por el control de estabilidad, permitiendo inscribir el morro en la referencia escogida por el conductor sin apenas esfuerzo, para salir dando gas con la zaga deslizando leve y controladamente.

La respuesta del motor y sobre todo su sistema de inyección doble intervienen en una conducción fluida, pues a bajo y medio régimen la cantidad de potencia es suficiente para mover con soltura los 1.240 kilos del conjunto, sin que lleguemos a sentir que nos falta potencia, ya que para circular en tráfico abierto no necesitamos los 200 CV que el FA20 es capaz de transmitir.

Ahora bien, en circuito, y concretamente en un trazado “stop & go” como el de Maspalomas la cosa cambia levemente, pues se hace preciso mantener el cuentarrevoluciones por encima de 6.000 rpm para poder salir de la curva con potencia bajo el pedal, lo cual no es viable en todos los virajes, situación que queda patente en el registro de vuelta rápida que pudimos medir, y que siendo bueno no va acorde con las expectativas previas.

Y en este punto es imprescindible abrir un paréntesis, el referido a los neumáticos, de los cuales Toyota se vanagloria en anunciar que son los mismos que monta el Prius, un coche familiar de bajo consumo, lo que provoca una situación que me parece acertada, como es que la capacidad de agarre del chasis sobrepasa al neumático, por lo que es este último quien pone el límite, lo cual resulta realmente divertido, pues sus reacciones a la entrada y a mitad de curva son muy predecibles, mientras que a la salida de la misma se encarga el diferencial autoblocante de dar continuidad a la sesión de patinaje.

Me atrevo a apostar que en no mucho tiempo veremos un GT86 “F Sport”, con ruedas blandas de 18 pulgadas, control de salida, cronómetro, y unos 30 CV más de potencia…

Podría seguir escribiendo mucho más sobre este coche y lo que me ha transmitido, pero tampoco quiero aburrirles, aunque si desean profundizar un poco más accedan a los apartados adjuntos, en los que desmenuzamos con más detalle el grupo propulsor, habitáculo y prestaciones.

Precio Toyota GT86: 33.000 euros
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Comentarios · 1
1 · TRD 30-07-2012 21:28 h.
Me alegro que Toyota se decida denuevo por los coches deportivos y haber si tiene suerte en el wrc con el Yaris. Felicidades al fotógrafo de este reportaje.
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